El presidente Mauricio Macri y sus principales funcionarios del área económica son conscientes que la situación de quebranto de la lechería es quizás la más grave del sector agropecuario en su conjunto (junto con la fruticultura y la vitivinicultura).

Por este motivo ni bien asumieron, el equipo que maneja el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, anunció que implementará un subsidio universal para tambos de hasta $ 36.000 por mes durante el primer trimestre de 2016.

El tema es que la medida aún no entró en vigencia al no ser oficializada con su publicación en el Boletín Oficial. Además, los tamberos -después de tantos años de destrato y fracasos de las medidas oficiales- descreen de la política de subsidios.

Con este ánimo, un nutrido grupo de tamberos de las principales cuencas lecheras del país nucleados en la Asociación de Productores de Leche (APL) se reunieron días atrás en la sede de la Sociedad Rural de Rivadavia.

La Política Online conversó con productores que participaron de la asamblea y accedió al crudo documento emitido al término del encuentro. “Estábamos mal y ahora estamos mucho peor”, dijeron los tamberos que históricamente se opusieron al kirchnerismo.

“Luego de las medidas económicas aplicadas al campo por el actual Gobierno, la pérdida en pesos por litro de la leche se duplicó”, alertaron los productores. “La situación de quebranto de los últimos meses se agravó en diciembre y enero”, indicaron.

“Nos pega de lleno el aumento del dólar, la baja y eliminación de retenciones al maíz y la soja, el aumento en los salarios, la inflación descontrolada en todos los insumos y, lo que es lo más grave, la baja en el precio de la leche al productor”, agregaron.

Lo concreto es que los productores no exageran ni un poco. Si bien en el PRO sabían que la eliminación de retenciones al maíz tendría un impacto negativo en la lechería, apostaron a que la devaluación recupere el precio de exportación de la leche en polvo.

Pero hasta el momento los valores en el mercado internacional siguen sin reaccionar: en enero se exportaron 8569 toneladas a un valor promedio de u$s 2326 por tonelada versus 8972 toneladas a un precio de u$s 2749 por tonelada en el mismo mes de 2015.

La apuesta del Gobierno es que a partir de una eventual recuperación de los valores internacionales y de los niveles exportables, las industrias lácteas estén en condiciones de aumentar el precio pagado al productor (mientras tanto se pagarían subsidios).

“Los productores nos estamos transformando en interpretadores pacíficos de la situación complicada del sector y del mercado internacional porque en definitiva tenemos que entender a todo el mundo”, se quejaron los tamberos de APL.

Cabe destacar que durante el último año el precio de la leche pagado al tambero cayó un 20% (actualmente se paga $ 2,45 por litro), mientras que el valor del producto en las góndolas de supermercados aumentó un 40% (se vende a no menos de $ 13,00).

Como esa, en la asamblea se alertó sobre posibles medidas de fuerza: “Si seguimos en este nivel de pasividad nadie va a actuar por nosotros. Nos exigen que entendamos la situación y ninguno hace un esfuerzo por ponerse en nuestros pantalones”, apuntaron.

“Por cada vaca que ordeñamos estamos perdiendo plata, nos endeudamos o nos descapitalizamos”, dispararon los tamberos. “El Gobierno debe entender que no hay más tiempo; que la situación no da para esperar algunos meses”, concluyeron.

En este sentido, en diálogo con LPO, el consultor Salvador Di Stefano, sostuvo que el campo necesita más apoyo de Macri: “Si bien la baja de retenciones y la liberación del mercado fueron necesarias, no alcanza para revertir la ecuación negativa”, comentó.

“La lechería atraviesa el peor momento de su historia y no hicieron una planificación de su problemática”, criticó Di Stefano. “La devaluación es pan para hoy y hambre para mañana porque el productor tiene costos que en su mayoría están dolarizados”, dijo.

Fuente: La Politica Online