Los legisladores de La Cámpora quieren dejar sus bancas vacías en la apertura de sesiones ordinarias del 1 de marzo, cuando se espera que Mauricio Macri haga una dura reseña de la gestión de Cristina Kirchner.

Los referentes de la agrupación de Máximo Kirchner, que también es diputado nacional, no tienen ganas de escuchar esas críticas del presidente y presionan a sus pares para ausentarse.

No sería la primera vez: por presión de Máximo, en diciembre el grueso de los bloques de senadores y diputados faltaron al acto de alusión de Macri, en rechazo a la cautelar que obligó a Cristina a dejar a la presidencia en el primer minuto del 10 de diciembre.

Antes de esa rebelión, aquel día los camporistas buscaron copar las gradas con sus militantes, pero Emilio Monzó se los impidió. Claramente, no les cayó simpático quedarse sin arengas, situación que no variará.

La agrupación tiene poco más de una veintena de diputados pero cuenta con ascendencia en buena parte del bloque FpV, que acataron la orden de no ir al recinto en diciembre.

Los más cercanos a los gobernadores prefirieron ir y marcaron una grieta en los bloques que nunca se cerró.

En Diputados empujaron la creación de un bloque justicialista; mientras que en el Senado la conducción de Miguel Pichetto está pegada a la agenda de los mandatarios provinciales.

Los camporistas le acercaron al jefe de bloque Héctor Recalde la idea de pegar el faltazo, pero por ahora no tuvieron el eco esperado. Fuentes de la conducción de esa bancada negaban esta tarde que se esté planeando un faltazo para el 1 de marzo. Pero la discusión está abierta.

En el Senado, la Cámpora tiene 4 bancas que empujaron el sub grupo de más de una decena que repudió los despidos de Gabriela Michetti y la semana pasada se reunió aparte.

Pichetto escuchó sus sugerencias, que no pasaron a mayores, porque no había espíritu de ocasionar otra ruptura de bloque del sector minoritario.

Fuente: La Politica Online