Los cableoperadores están en estado de alerta con el Gobierno porque tienen la información que el decreto que crea el Ente nacional de Comunicaciones (Enacom) le allana el camino a Telefónica para brindar televisión satelital y ofrecer un cuádruple play con escasa inversión.

Ocurre que el artículo 10 de esa norma habilita a las telefónicas a brindar radiodifusión por subscripción a partir de enero de 2018, barrera que sólo puede postergarse un año más.

Y aunque la norma aclara que debe hacerlo “mediante vínculo radioeléctrico”, para los cableoperadores es un caldo de cultivo para que Telefónica busque la forma de armarse un Triple Play a la carte incluyendo televisión satelital en el combo, lo que la exime de invertir cientos de millones en desarrollar una red de fibra óptica.

“Es un disparate que se les permita televisión satelital, porque se les otorga una posición dominante que termina con los cables locales”, afirma Oscar Nocetti, presidente de la Cooperativa Popular Eléctrica de Santa Rosa.
No sería la primera vez que la telefónica española burla una norma argentina: Durante años gestionó Telefé mediante la figura de Telefónica Argentina, supuestamente desligada de la compañía española, pese a que la ley de medios que descabezó Macri, se lo impedía.

“El decreto es claro y no le permite a las telefónicas ofrecer televisión por satélite, pero el algún momento debe darse la convergencia. Podrán hacerlo mediante servicio on demand”, confirmó a LPO Miguel de Godoy, presidente de la Enacom, desde Barcelona a donde viajó para asistir a un congreso del sector.

Los cableoperadores dicen que la opción de ofrecer servicios audiovisuales on demand fue incorporada al decreto de creación del Enacom a último momento, por un lobby urgente de las telefónicas. Es verdad que se artículo le serviría a la multinacional española y a Telecom para abastecer los escasos domicilios donde reforzó sus obsoletos cableados de cobre a partir de amplificadores y otras tecnologías.

De Godoy, además, recordó que el artículo 7 señala expresamente que “se encuentra excluida de los servicios de TIC la televisión por suscripción satelital, que se continuará rigiendo por la ley 26.522”.

Se trata de la ley de “Argentina Digital”, diseñada por Cristina Kirchner para regular el mercado de las telecomunicaciones y que en su versión original le permitía a las telefónicas ofrecer servicios audiovisuales por satélite.

Pero los cableoperadores pequeños del interior presionaron a los senadores y lograron impedirlo. Como pocas veces, el FpV se le plantó a Cristina y la obligó a traicionar a un socio.

“Telefónica sigue manteniendo los cables de cobre. No han invertido un peso desde los 90, por eso tenemos problemas con las comunicaciones telefónicas”, denunció esa vez Miguel Pichetto.

“Es un disparate que se les permita televisión satelital, porque se les otorga una posición dominante que termina con los cables locales, al capturar la televisión por parabólica y vender contenido”, explicó a LPO Oscar Nocetti, presidente de la Cooperativa Popular Eléctrica de Santa Rosa, La Pampa.

Para los cableoperadores, en los dos años de gracia que tendrán antes de competir con las telefónicas no podrán armarse para competir con jugadores tan grandes, cuya solvencia financiera quedó a las claras en la licitación de 4G, que le permitió al Gobierno recaudar 2200 millones de dólares en pocos días.

Pero hay más. La empresa habilitada para ofrecer televisión satelital en Latinoamérica es DirecTV, propiedad AT&T, que cómo adelantó LPO México planea reducir sus operaciones a Estados Unidos y al país azteca.

Telefónica estaría interesada en comprarle el resto de las licencias y absorber la clientela, que Argentina trepa a 1.100.000. Con ellos podrá ofrecer cuádruple play con inversión ínfima.

En España Telefónica sí debió cubrir la totalidad del territorio con fibra óptica por pedido del Gobierno de su país, que siempre reguló mejor a la compañía que sus pares latinoamericanos.

Al menos en Argentina nada parece cambiar porque, contra lo que muchos suponen, la supuesta armonía del Grupo Clarín con Mauricio Macri no le impidió a la empresa española entablar un vínculo con el Gobierno.

Sus contactos serían el propio De Godoy, presidente de la Enacom; y el secretario de Comunicaciones, Héctor Huici, quien asumió de urgencia cuando el abogado José Sánchez Elía se negó a ocupar el cargo.

Para hacer borrón y cuenta nueva, Telefónica Argentina nombró como titular a Fernando Rava en reemplazo de Luis Blasco, quien pagó el costo del abierto apoyo a Daniel Scioli de la compañía, a través del director de Relaciones Internacionales de la empresa, José Luis Rodríguez Zarco.

Rodríguez Zarco es ex miembro de la Guardia Civil del General Francisco Franco Bahamonde, dueño de España entre 1936 y 1975. Y no se fue del todo: armó un grupo de lobby para presionar a Macri. Y seguir de cerca lo que hace con su querida empresa.

Fuente: La Politica Online