Elisa Carrió le pegó duro al papa Francisco, uno de los enemigos más incómodos del Gobierno, donde tras la incómoda visita de Mauricio Macri al Vaticano buscaron atacar su figura, aunque siempre con sutileza.

No es la característica de Carrió, quien acusó al Papa de operar en la justicia federal a través del legislador porteño Gustavo Vera, de máxima confianza con el sumo pontífice.

“Creo que todos tenemos que instar a que se busque la verdad. Los operadores para llevar jueces a Roma me parecen un horror, esta manipulación política me parece un horror”, dijo la chaqueña.

Se refería a la invitación que Vera cursó para una jornada en el Vaticano el 3 y 4 de junio, donde estarán el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y los jueces federales María Romilda Servini de Cubría y Sebastián Casanello.

Casanello, el juez más polémico este año por sus detenciones a figuras como el empresario K Lázaro Báez o el abogado Víctor Stinfale, muestra una agenda paralela monitoreada por el Papa: el 28 de abril viajó raudo a Rosario para participar de un Congreso “Antimafia” organizado por la Fundación La Alameda, coordinada por Vera.

A Carrió no le gusta esa cercanía. “Yo estoy en contra de todos los operadores, ya sean de (el radical Enrique) Nosiglia, de la SIDE, del Papa, o del Gobierno”, remarcó.

“Yo lo puse a Vera como legislador de la Ciudad y me arrepentí”, aseguró luego y dijo haber sido “vilmente usada” por el allegado al Papa Francisco.

Fuente: La Politica Online