El director de YPF, Emilio Apud, salió en defensa del tarifazo del ministro de Energía, Juan José Aranguren, y aseguró hoy que la tarifa actual de energía eléctrica cubre entre un tercio y la mitad de los costos, pese a los recientes ajustes, y aseguró que si se mantenía el esquema de tarifas bajas y subsidios “nos íbamos a quedar sin luz y sin gas”.

Aun si el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, descartó de plano que haya nuevos aumentos tarifarios en 2016, la planilla de excel de Aranguren puede volver a imponerse si repunta la cotización del dólar. Entre octubre y noviembre en el sector hidrocarburífero no descartan un 6% extra de suba a los combustibles si no se sostiene el ingreso de divisas.

Además, el límite a la corrección de las tarifas de gas presiona sobre las metas fiscales. El objetivo de reducción del déficit fiscal del 7,1% del PBI al 5,8% depende en buena medida del sinceramiento tarifario: 0,86% del PBI por el lado de la electricidad y otro 0,6% del PBI por el recorte de subsidios al gas.

El tope del 400% en la Patagonia para los consumidores residenciales y el pago del 50% del cuadro tarifario actual en aquellos distritos no alcanzados por amparos judiciales, aleja al Gobierno de sus objetivos. Los mismos que Prat Gay le estableció a Aranguren en la planilla. Sin recorte de subsidios no hay reducción del déficit.

Aranguren tenía que ahorrar fuerte electricidad en verano y gas en invierno durante los picos de consumo, incluso si se convierte en el malo de la película. Desde este punto de vista, no había margen para una corrección más gradual.
Precisamente este es el punto que salió a defender Apud, un crítico a la política energética del kirchnerismo que militó en la Fundación Pensar, el think tank del PRO y fue designado este año en la petrolera de bandera como director de las acciones estatales por la venia de Aranguren.

Su punto es que la distorsión de precios era tal que subas superiores al 1500% en realidad son graduales en relación a lo que habría que corregir. Por eso, el director de YPF dijo a radio Mitre que “En promedio, en electricidad se está pagando entre un tercio y la mitad de lo que cuesta, es decir que todos estos ajustes, que fueron fuertes, no resuelven el problema. Lo que se pagaba antes era menos de 10% del costo, tal es así que había un subsidio no declarado que era pagarles los sueldos a las distribuidoras de energía eléctrica y perdonarles el pago de la energía eléctrica que distribuían, una cosa que no tenía razón de ser.”

En ese sentido, explicó que “la gente tiene que entender que lo que no se paga por un lado, se paga por otro lado; y peor, se paga con inflación y con deterioro del servicio: nos íbamos a quedar sin luz y sin gas. Esa situación era anómala, no era sostenible en el tiempo”.

Apud agregó que “lamentablemente es así, se están sincerando las tarifas que durante 10 años estuvieron planchadas. Hace 15 años estábamos pagando tarifas más caras en términos constantes, que lo que estamos pagando ahora”.

En cambio, consideró que a partir de los aumentos “va a haber más racionalidad en el consumo y por lo tanto también bajará la cuenta que uno paga”. Y concluyó que “Éramos muy derrochones. Hay estadísticas que el consumo residencial per cápita de los argentinos era mucho mayor que en otras partes del mundo”.

Esta misma es la idea del presidente Macri, que confió en el capacidad ejecutiva de Aranguren para normalizar el sector energético y llevar el consumo y los precios a niveles similares a los del resto de la región. No en vano, Apud es el representante de los intereses nacionales en YPF.

Pero el debate más allá. El tema del tarifazo se ancla en la superposición de objetivos que la e cartera del Alfonso Prat Gay, que se comprometió a bajar el déficit un 2,3% del PBI en un año, además de bajar sustancialmente la inflación y cerrar 2016 con menos de 25% de inflación. Esta última meta, con un 20% acumulado en los primeros cuatro meses, ya devino en una quimera. Pero la meta fiscal se juega la vida en manos de Aranguren.

El problema es que las medidas elegidas para bajar el déficit son fuertemente inflacionarias: más del 25% del objetivo fiscal del ministro de Hacienda depende exclusivamente del gas. Y más de 35% depende de la corrección a la tarifa eléctrica. Por eso, Aranguren tenía que ahorrar fuertemente electricidad en verano y gas en invierno cuando se dieran los picos de consumo. Incluso si para cumplir con la meta fiscal se convierte en el malo de la película en el tema inflacionario. Desde este punto de vista, no había margen para una corrección más gradual de las tarifas.

Irónicamente, la fuerte inflación de estos meses con el gasto pisado sirvió de ayuda para licuar parte de los compromisos del Tesoro. Así, aunque el tarifazo dejó al Gobierno lejos de su meta inflacionaria, ahora con ayuda de la inflación y de prosperar los aumentos, podrá seguir dentro del plan fiscal original.

Para esto es clave que tanto los intendentes del Conurbano como los gobernadores patagónicos no pidan más amparos judiciales contra los aumentos. Chubut ya quedó protegida hasta agosto del tarifazo, Bariloche y otras localidad de Río Negro también. De avanzar, el Gobierno ya adelantó que daría batalla.

Por eso mismo, pese a que critique públicamente a Aranguren, Rogelio Frigerio sabe lo lo que está en juego y por eso descartó que el Gobierno vaya a permitir que la Justicia pueda convertirse en un escollo para el plan fiscal: “La judicialización de este tema fue previa a la reunión del martes (con los gobernadores de la Patagonia) y creo que, en función de la decisión que llegamos respecto a los residenciales y a lo que tenemos que trabajar para las pymes, esto va a ir cayéndose solo. Independientemente de eso, el Estado nacional va a defender su posición en la Justicia”, afirmó.