Tras difundir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en junio fue del 3,1% mensual en nivel general y del 2,7% en su variante “núcleo” (IPC Resto), el Indec informó ayer la evolución de los precios al por mayor en sus tres versiones: el índice que mide la evolución de los precios de los productos nacionales e importados con impuestos; el que lo hace sin impuestos, y el Índice de Precios Básicos del Productor, que mide la variación de los precios percibidos por el productor local antes de venderlos acá o afuera y sin impuestos. Dentro de este último, la energía eléctrica subió un 1,2% y los precios de los productos primarios y manufacturados subieron nada menos que un 9,3% mensual.

Los datos explican que los bienes importados tuvieron una reducción de sus precios del 0,9%, y los nacionales aumentos del 3,6% sin impuestos y del 3,2% con impuestos, en ambos casos por encima de la inflación medida según el IPC. En mayo los precios mayoristas también habían superado el IPC Resto. Lo que quiere decir que los productores y comerciantes están absorbiendo una parte de la suba de los insumos, y esta no está siendo trasladada a los consumidores. Aún.

Para hacer frente a las subas de costos, las empresas están sacrificando rentabilidad. Sin embargo, a penas repunten las ventas, van a actualizar los precios para recuperar la rentabilidad”, dijo Uriburu.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa lleva seis meses reportando caídas de las ventas. Y el Indec ya ratificó tres trimestres de contracción de la producción, la definición estricta de recesión, y se espera un cuarto trimestre de caídas. Frente a la acumulación de stocks por la caída de las ventas, la suba de los costos, el impacto del salto del costo financiero, las liquidaciones a pérdida y las suspensiones y cierres, en 2016 los márgenes empresarios vienen en caída en amplios sectores.

Las estadísticas de la ciudad de Buenos Aires mostraron por ejemplo, una desigual evolución funcional del ingreso del primer trimestre. Mientras que los precios antes de abril ya habían trepado un 31,9%, los asalariados vieron sus ingresos trepar un 38,11% respecto de igual trimestre de 2015, los ingresos de los cuentapropistas subieron un 48,56%, ambos por encima de la inflación. Sin embargo, los patrones vieron sus ingresos subir solo un 13,2% interanual.

“La inflación oficial hoy no refleja la inflación real. Salvo para el campo que bajó la presión tributaria, para el resto de la economía subió y para poder hacer frente a las subas de costos, las empresas están sacrificando rentabilidad. Sin embargo, las nuevas listas de precios están y las empresas las postergan lo más que pueden porque saben que los clientes más no aguantan más. A penas repunten las ventas, van a entrar actualizar los precios para recuperar la rentabilidad”, dijo a LPO el analista de mercados Francisco Uriburu.

Y la experiencia histórica demuestra que una vez que la recesión afloje por los aumentos salariales y la estabilización de la inflación, lo primero que harán los empresarios será buscar recomponer los márgenes de ganancias sacrificados durante la época de vacas flacas. Por eso, varios economistas vuelven a hablar de inflación reprimida, ya no por el lado de las empresas energéticas, como dice el Gobierno, sino por el resto de las empresas. Y advierten que se viene una serie de aumentos graduales que no dejará caer la inflación por lo que técnicamente se conoce como “inflación empujada por costos”.

Este tipo de inflación, que pasó a la fama en los años 70 con la crisis del petróleo y la primera estanflación (recesión más inflación), es inmune a la receta de Sturzenegger. Es que la suba de la tasa de interés es un remedio para la “inflación traccionada por la demanda”, pero no cura la inflación de costos, al contrario la complica al subir los costos financieros. Los remedios que aconseja la academia para esta última es atacar los monopolios, la presión tributaria y los costos fiscales, a la vez que se invierte en infraestructura.

Respecto de la coexistencia de estas dos formas de inflación y las estrategias para combatirlas, LPO consultó al economista Gabriel Zelpo de la consultora Elypsis, quien aseguró que “Son varios los efectos por la suba de tasas. Por un lado sube costos. Sin embargo, hay otros como los que argumenta el Banco Central que bajan la inflación, como lo es una menor demanda. Yo creo que al subir tasas prima el efecto de menor demanda, al menos en la situación actual y por ende, ayuda a bajar la inflación.”

En Elypsis “Vemos una disminución de los registros de inflación, debajo del 2%, pero más altos que los que espera el gobierno”, adelantó Zelpo para lo que resta del año.

“Además, está el canal de las expectativas. Todavía es muy pronto para tomar alguna conclusión al respecto. De hecho, en las paritarias reclaman cada vez más, por ende, no estaría funcionando”, agregó consultor sobre el efecto de la tasa de interés elevada.

Sin embargo, respecto a la suba de insumos y su impacto en los precios, Zelpo consideró que “Todavía no se ha reflejado en precios, aunque sí ha repercutido en la rentabilidad de los empresarios. Creo que va a ser en parte compensada por la baja que estamos viendo ahora ante una estabilización del tipo de cambio y de los costos. Aún así, es claro que no va a ser total la recuperación en tema de costos y van a pujar por nueva subas de precios.”

Puntalmente respecto de las importaciones, el economista reconoció que “en precios internacionales estamos caros y que abriendo importaciones se podría ayudar a disminuir la presión en la inflación por baja de costos y el efecto recesivo en el empleo. Aun así, no me parece que sea la solución pase por las importaciones. La apertura comercial se debe hacer gradual cuidando el empleo. Ya vimos lo que pasó cuando el gobierno aplico shock en tarifas”, advirtió Zelpo.

Por lo pronto, en Elypsis “Vemos una disminución de los registros de inflación, debajo del 2%, pero más altos que los que espera el gobierno. Volveremos a los registros del 2015”, concluyó.