La Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella presentó la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) del mes de agosto que realiza su Centro de Investigación en Finanzas (CIF). Por tercer mes consecutivo la inflación esperada por la población a nivel nacional para los próximos doce meses se sostuvo en 25%.

Este número es consistente con una inflación mensual menor al 1,9%, que es el promedio histórico de inflación de los últimos años; es decir que el número de los argentinos esperan que en el próximo año se quiebre en piso de lo que los economistas llaman “inflación estructural”.

El índice se obtiene de los resultados de una encuesta mensual telefónica que cubre alrededor de 1.200 casos en todo el país, realizada por Poliarquía.

De todos modos, este número no es el promedio sino la mediana de las expectativas de inflación.

La EI pregunta “¿Alrededor de qué porcentaje espera usted que, en promedio, los precios suban en los próximos doce meses?” y ordena las respuestas de menor a mayor. Luego separa las respuestas obtenidas en dos mitades iguales y el porcentaje de inflación esperada que esté en el medio de las expectativas, la mediana, es el valor que informa la CIF.

El 16% de los encuestados respondió “30% de inflación”, el 15,5% optó por “20% de inflación”; mientras que el 12% respondió “50% de inflación” y el 7,5% vaticinó “40% de inflación”.

Es decir que pese a que la cantidad de personas que cree que la inflación anual será de menos del 25% y la que cree que será de más se mantiene, cada vez son más los que, en promedio, creen que la inflación superará el 30%. El impacto de la suba de la tarifa de gas a partir de octubre y el traslado a precios de la suba de la energía para la industria están entre las justificaciones para la suba de la inflación esperada.

“De acuerdo al promedio, las expectativas de inflación a nivel nacional subieron este mes 1,1 puntos porcentuales respecto a julio, situándose en 30,9%, agregó el informe de la CIF”. El mes pasado las expectativas de inflación habían decrecido 3,1 puntos porcentuales respecto de la medición de junio y se habían ubicado en 29,8%.

Pese a que la cantidad de personas que cree que la inflación anual será de menos del 25% y la que cree que será de más se mantiene, cada vez son más los que creen que la inflación superará el 30%.
Esta diferencia se debe a que hay menos consenso sobre las expectativas de inflación y la respuestas de los encuestados mostraron mayores diferencias respecto del promedio. Según destaca en informe “El desvío estándar sube 0,4 puntos porcentuales con respecto al mes anterior, situándose en 22,1%.”

Juan José Cruces, Director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, sostuvo que “de acuerdo tanto a la mediana como al promedio, las expectativas de inflación suben en las tres regiones” en las que la EI clasifica las respuestas: Capital Federal, Gran Buenos Aires e Interior del país. Donde más repuntó fue el en Gran Buenos Aires.

“La inflación esperada, de acuerdo a la mediana y a la media, sube tanto para los sectores de ingresos bajos y altos”, añadió Cruces.

Considerando el promedio, las expectativas suben, respecto del mes anterior, 1,3 puntos porcentuales para los sectores de menores ingresos, marcando 31,3% en el mes de agosto. Para los sectores de mayores ingresos también suben, pero solo 0,3 puntos porcentuales, marcando 28,5% en el mismo período.

Según el economista de la consultora F&E Consult, Hernán Hirsch, esta estabilidad de la inflación tiene explicación tanto en la política monetaria contractiva como en un dólar relativamente estable. Por eso, “entendemos que las presiones inflacionarias continuarán disminuyendo en el corto plazo”, dijo el consultor.

Además, para el economista consultado, el Banco Central sigue hoy martes con margen para seguir bajando la tasa de interés de las Lebacs en otros 25 puntos básicos conservando una tasa de interés real implícita superior al 4% precisamente porque se sigue esperando una inflación mensual menor a la actual.

“Teniendo en cuenta, a su vez, que esta reducción de la tasa de inflación estará siendo acompañada de incrementos salariales inerciales, el no pago de las tarifas de gas (que podría extenderse a otros servicios públicos) y una política de gasto público creciendo al 30% “plus”, es probable que veamos pronto algún piso en materia de gasto doméstico y de actividad económica”, estimó Hirsch en un informe.

Sin embargo, la leve recuperación económica esperada a raíz del alto gasto público y la baja de la tasa de interés, sumada al impacto de las paritarias parecen ser un veranito de corta duración.

“Este piso y esta posible recuperación económica será cíclica y poco duradera en el tiempo debido a que: 1. Será una recuperación basada en consumo (por salarios) y amarreta en inversión y exportaciones. Con lo cual también terminará generando: (i) presiones inflacionarias adicionales y (ii) atraso cambiario dada la política monetaria (y cambiaria) vigente”, concluyó el economista.