El Gobierno de Mauricio Macri le habría hecho un guiño a Telefónica para que pueda ingresar al mercado de la televisión satelital, algo que la ley impide a las empresas de telefonía, pero que desde hace meses se sospecha que podría modificarse pese a la resistencia de los cables.

Con complacencia de la Casa Rosada, la empresa de capitales españoles podría utilizar un satélite extranjero para poder dar televisión digital en el país –su gran objetivo de negocio en Argentina- y lograr así brindar un cuádruple play, ya que actualmente brinda telefonía fija, móvil e internet.

En las últimas semanas, el Ministerio de Comunicaciones, que conduce Oscar Aguad, autorizó a dos satélites extranjeros a prestar servicios en el país (de las empresas Eutelsat Americas y New Skies Satellites) y se espera que haya nuevos avales oficiales a otros satélites foráneos, lo que golpea de lleno contra el desarrollo de la estatal Arsat. Incluso, en el caso del satélite Eutelsat 113 WA opera en las bandas C y Ku, las mismas en las que brinda servicio el Arsat 2, aunque éste todavía no tiene vendida toda su capacidad, según detalló días atrás Página 12.

El argumento del gobierno es que estas autorizaciones se hacen en cumplimiento de “convenios de reciprocidad”, por lo que no violan el compromiso de que no se autoricen a terceros prestadores de satélites extranjeros. Además, la apertura a la competencia extranjera se contrapone con la ley de Desarrollo de la Industria Satelital Nacional que impulsó Cristina Kirchner en 2015 y todavía sigue vigente.

Esta apertura del mercado de satélites es la puerta que posibilitaría a Telefónica a poder dar televisión digital, aunque para eso necesitaría un cambio en la normativa. Se trata de un reclamo insistente de las telefónicas y otro de los grandes interesados es el mexicano Carlos Slim, que pretende brindar el servicio con la capacidad de Arsat II. Necesitado de inversiones fuertes, Macri estaría dispuesto a realizar concesiones a grandes jugadores del sector.

Como explicó LPO a principios de año, esta posibilidad es rechazada por los cableoperadores, que sospechan que el decreto que dinamitó la leyes de Medios y Argentina Digital dejó una puerta para que las telefónicas puedan dar TV satelital, con lo que se ahorrarían una enorme inversión en el desarrollo de la red de fibra óptica. Pero las telefónicas también presionan al Gobierno porque sostienen que la exigencia para que puedan ingresar al mercado de TV paga en 2018 o 2019 también es perjudicial para ellos y ponen en duda las inversiones.

Uno de los impulsores de la apertura a satélites extranjeros es José Antonio Sánchez Elía, un especialista del PRO en temas de comunicación y CEO de la empresa de soluciones satelitales Tesacom. Este abogado estuvo a punto de asumir como Secretario de Comunicaciones del gobierno de Macri, pero se bajó a último momento. En su lugar ubicó a Héctor Huici, es decir que su influencia en la Casa Rosada sigue activa

Sánchez Elía viene lanzando mensajes en las redes sociales reclamando la apertura del sector. “Me resulta injusto que nuestra gente tenga que pagar más por sus telecomunicaciones bajo la excusa de proteger nuestra industria satelital. La Argentina necesita integrarse al mundo”, fue uno de tantos posteos.

Tesacom, la empresa que conduce Sánchez Elía, está asociada a grandes jugadores extranjeros como la española Hispasat, que ofrece cobertura en América, Europa y el norte de África. La firma estaría cerca de conseguir una autorización del Ministerio de Comunicaciones para su satélite Amazonas 3 brinde servicios en Argentina. Uno de los principales clientes de Hispasat en España es, justamente, Telefónica.

La multinacional tiene un amplio desarrollo de la televisión satelital en España y en Sudamérica el mayor avance lo tiene en Chile, Brasil y Perú.