El Gobernador de San Juan, Sergio Uñac evalúa la continuidad de la mina Barrick tras un nuevo derrame y condicionó a las autoridades de Canadá para que den garantías de que no habrá nuevos incidentes.

Es el tercer derrame en menos de dos años en esta mina, y la cuarta si se contempla el derrame de Lama. Ambientalistas reclaman por el cierre de la actividad extractiva en San Juan.

En un principio, el equipo del Gobernador intentó llevar la calma a la población asegurando que se trata de un derrame de “solución rica”, es decir agua con partículas de oro y plata y no “solución cianurada” como sucedió en derrames anteriores.

No obstante, con el correr de las horas el ministro de Minería Alberto Hensel dijo que esta situación “harto” a la gobernación sanjuanina por lo que comenzaron a considerar echar a la Barrick Gold de la provincia.

Este no solo era el reclamo de las asociaciones de ambientalistas y de los habitantes de la vecina Jáchal, el Gobierno nacional había pedido la suspensión de la actividad de la canadiense hasta tanto aumentaran las medidas de seguridad: recrudecer los conflictos con la minería, sostienen en el Gobierno, dificulta atraer inversiones.

Uñac ya ordenó la suspensión de las actividades en Veladero hasta reunirse con los directivos canadienses de la Barrick y decidan sobre la continuidad o no de la mina.

En el Gobierno quieren que, si la mina Veladero sigue, sea con las garantías suficientes para que no ocurra un nuevo derrame. Ya el propio Uñac en el segundo derrame dijo que la empresa “no tiene margen de error” y, así y todo, Barrick volvió a cometer una nueva falta.

Lo primero que hicieron las autoridades fue suspender las actividades pero, a la vista que ya se hizo y Barrick parece no haber acusado recibo, es que Uñac pide ahora que la decisión y el compromiso venga desde los más altos niveles directivos de Canadá, corazón de la toma de decisiones de la empresa minera.

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