El ex ministro de Economía Domingo Cavallo sugirió en su blog personal al presidente Macri que tenga armado un programa económico creíble para antes de fin de año y le recomendó a Sturzenegger mirar el caso de desinlfación de Perú.

En un documento titulado “El Banco Central debería prestar atención a la experiencia estabilizadora de Perú y el Gobierno debería preparar un plan de estabilización y desarrollo para lanzar antes de fin de año”, el ex superministro desarrolló los lineamientos principales de lo que deberían ser en su opinión la política monetaria y la política fiscal para el resto del mandato presidencial.

“Es una pena que mientras el Presidente Macri consigue muy buena respuesta a su política exterior y hay una mayoría de ciudadanos que desea que pueda hacer un buen gobierno, no esté logrando convencer a la gente que el rumbo económico que ha tomado su gobierno va a llevar a buen puerto”, comenzó el ex ministro en este exhorto al armado de un programa económico coherente y completo que contemple las reformas estructurales (reforma de la burocracia, desregulación, privatizaciones, apertura, eliminación de impuestos distorsivos) necesarias para “influir favorablemente sobre las expectativas de todos los agentes económicos, no sólo de los financistas”.

“Quienes siguen las cuentas fiscales advierten que el Gobierno está tratando de cumplir con las metas que se propuso para 2017 y los datos del primer trimestre sugieren que lo conseguirá. Pero igualmente se preguntan cómo hará el Gobierno para reducir el tamaño del Estado y llevar la presión impositiva a niveles que no ahoguen a la actividad productiva. Y aún no hallan respuesta”, consideró Cavallo.

La primera parte de su publicación estuvo dirigida al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, al que le aconsejó frenar la inflación mediante la estabilización del tipo de cambio “pero no basado en una gran diferencial de tasas de interés sino en la creciente confianza de la gente en que el peso dejará de perder valor tanto frente al dólar como frente a los bienes y servicios que se comercializan en los mercados del país. La política monetaria deberá basarse en el manejo de la oferta de crédito tanto en pesos como en dólares”, le recomendó.

A la vez, bajo un acápite lapidario titulado “La tasa de LEBACs sólo influye sobre la inflación a través de la apreciación cambiaria” el ex ministro insistió en su recomendación de fortalecer el peso ahondó en la necesidad de estabilizar antes de empezar a manejar la oferta monetaria mediante la suba de la tasa de interés: “El aumento de la tasa de LEBACs decidido por el Banco Central no va a tener efecto sobre la inflación, sobre todo desde que la misma autoridad monetaria demostró preocupación por la apreciación cambiaria al anunciar que se propone aumentar en un 50% el nivel de reservas externas. Pero tiene un inconveniente adicional: puede demorar la reactivación de la economía”, sostuvo dando por tierra el discurso de Sturzenegger.

Y aunque suene extraño que el autor de la convertibilidad se oponga al atraso cambiario -combinación de inflación con tipo de cambio anclado-, Cavallo lo explicó de la siguiente manera: “Si bien el plan de convertibilidad, en relación con reservas e inflación medida por el índice de precios al consumidor, logró resultados parecidos al sistema de metas de inflación, hay una diferencia en el caso del aumento del índice de precios al productor: mientras que en el plan de metas de inflación el aumento fue del 20%, en el caso de la convertibilidad fue del 5%. Esta diferencia es fácilmente explicable, mientras desde el inicio del plan de convertibilidad hubo una apertura fuerte a las importaciones, en el caso del plan de metas de inflación, prácticamente no existió apertura importadora”.

Como moraleja, el ex ministro de economía resumió que “La sola estabilización del tipo de cambio, que podría haberse logrado como consecuencia sólo de la fuerte entrada de dólares que acontecería desde la apertura del crédito externo sin aumentar la tasa de interés, hubiera permitido lograr la caída de la tasa de inflación que se produjo a lo largo del período marzo de 2016 a marzo de 2017”.

Pese a que con estos argumentos los casi $900.000 millones de deuda cuasifiscal de que Sturzengger le generó al Banco Central emitiendo Lebacs serían completamente inútiles para bajar la inflación, Cavallo señaló que “No he presentado este argumento como crítica a la gestión del Banco Central. Sus decisiones son entendibles ante la incertidumbre sobre si iban a entrar capitales y el riesgo de que se perpetuara por simple inercia la aceleración inflacionaria que provocó la unificación cambiaria y el reajuste de precios relativos”.

Por ende, concluyó que “luego de las elecciones el gobierno deberá lanzar un plan más ambicioso de estabilización y desarrollo, vale la pena repensar el esquema de estabilización” y recomendó a los funcionarios asesorarse con el Banco Central de Perú: “No se confundan con la experiencia de Chile, México y Colombia, porque esas economías nunca estuvieron dolarizadas, ni de hecho ni de derecho. No cometan el error de Brasil de basar toda su estrategia estabilizadora en el mantenimiento de muy altas tasas reales de interés”.

“Y si quieren que la economía crezca vigorosamente, enderecen a ese objetivo las políticas no monetarias. Lo máximo que se le puede pedir a la política monetaria es que no acentúe las tendencias recesivas, pero es ilusorio pensar que la estabilización provocará por sí sola crecimiento económico. Para que la economía crezca vigorosamente se necesitan profundas transformaciones estructurales, comenzando por la reforma fiscal y del Estado”, sostuvo el ex ministro.

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