La Confederación General del Trabajo (CGT) anunció una movilización para el 22 de agosto en repudio a la represión policial durante el desalojo de la planta de PepsiCo, una fábrica de bebidas y aperitivos de Estados Unidos que decidió cerrar su planta de Vicente López.

La fecha intenta separar el reclamo de las primarias y denuda las internas en la CGT por algunos sindicatos que entablaron una relación amena con el Gobierno.

Para no volver a quedar a destiempo, anunciaron un plenario nacional para el 28 de julio, donde leerán un documento sobre el conflicto social.

Pero los gremios más duros presionan para que en agosto se anuncie un paro general, pegado a las elecciones de octubre.

El trabajoso consenso fue comunicado por el triunvirato que conduce la central, integrado por Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer, tras una intensa reunión del consejo ejecutivo, donde faltaron reproches por el protagonismo de la izquierda ante la crisis de empleo.

“La CGT la integran muchos gremios, los vinculados a la industria fueron afectados por despidos y otros no”, admitió Schmid, consultado sobre las diferencias internas sobre como reaccionar ante incidentes como los de esta mañana.

Parecía referirse a los sindicatos del transporte, favorecidos por los cambios en Ganancias y su relación con Guillermo Dietrich (no fue Roberto Fernández, de la UTA); o “independientes”, como Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Uocra) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), que sí estuvieron y levantaron la voz por “medidas más moderadas”.

Chocaron con los más belicosos: Francisco “Barba” Gutiérrez (UOM) y Omar Plaini (Canillitas), decididos a ir a un paro general en lo inmediato. Por casualidad o no, faltaron otros dos miembros del consejo directivo cercanos a Macri: Abel Frutos (Panaderos) y Guillermo Pereyra (Petroleros).

La actuación estelar fue de Rodolfo Daer, líder del gremio de alimentación y a cargo de muchos de los empleados despedidos en Pepsico.

“Si hay una escalada de esta naturaleza hacemos responsable al Ejecutivo de que suceda una tragedia en el país” , protestó Schmid. “Esto no se arregla con un bastón, sino sentándose a la mesa y ofreciendo alternativas”, agregó.

“Al tiempo que puso su planteo “a consideración de todas las fuerzas que hoy están intentando ocupar cargos públicos (por las elecciones)”.

“Se tienen que expresar y decir que por esta vía no vamos a resolver ningún problema”, pidió Schmid y remarcó que el plenario del 28 será “en un microestadio deportivo para reunir a toda la militancia, y dar a consideración los alcances de este documento que será presentado en la Casa Rosada y en ese lugar hacer el anuncio de una movilización de protesta para el 22 de agosto”.

La excusa para demorar la movilización al 22 de agosto fue que se cumple un año de la asunción del triunvirato, pero por lo bajo muchos admitieron no querer involucrarse en la contienda electoral.

“Naturalmente le hemos transmitido nuestra preocupación a las esferas gubernamentales porque creemos que se podrían haber utilizado otros métodos para evitar esta imagen triste, lamentable, cercana a la tragedia, de Argentina”, sostuvo Schmid.

Más institucional, Daer pidió al Gobierno que respete los procesos de normalización de los gremios con conflictos “y no como el SOMU que está intervenido hace un año y medio, no se respetan los plazos perentorios y el único objetivo es cambiar el régimen laboral”.

Acuña le recriminó a Macri haber vetado la ley que suspendía los despidos. “Si no lo hubiera hecho esto no estaría pasando”, se lamentó.

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