Marcos Peña se diferenció de la férrea defensa de Patricia Bullrich a la Gendarmería por la desaparición de Santiago Maldonado y si bien insistió en que no hay elementos para vincular a la fuerza, admitió que no negó que pueda tener responsabilidad.

“No descartamos ninguna hipótesis. Seremos todo lo duro que tengamos que ser con cualquier persona que se haya apartado un centímetro de la ley en la aplicación del uso de la fuerza pública”, aclaró el jefe de Gabinete, durante su informe en la Cámara de Diputados, donde la oposición lo recibió con fotos de Maldonado en sus bancas.

“Hoy no hay elementos firmes en la causa que puedan confirmar que se trate de una desaparición forzada. Hay una denuncia que investiga según su procedimiento y por eso desde el primer momento se apartó a la gendarmería de la investigación y se usa la policía federal”, relató Peña, cuidadoso y lejos de la vehemencia.

Tras una introducción con festejos sobre la reactivación económica y las livianas consultas de los diputados de Cambiemos, los más de 20 del FpV-PJ incluyeron entre sus preguntas ¿Dónde está Santiago Maldonado?, el slogan que explotó en las redes este fin de semana.

Peña se mostró molesto por lo que consideró “un intento político” de comparar al gobierno nacional “con la dictadura” militar.

El kirchnerista chubutense Santiago Igon lo interrogó sobre el rol del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad Pablo Noceti, en el operativo de Gendarmería durante la protesta mapuche en Cushamen el 1 de agosto. Fue la última vez que se lo vio a Maldonado.

El jefe de Gabinete repitió las declaraciones de Bullrich en el Senado: que Noceti llegó el 30/7 a Bariloche reunirse con funcionarios de Chubut y Río Negro, fue a reunirse con la fiscal y se detuvo a las 12.30, “pasado el operativo. No hubo coordinación operativa de Noceti en el operativo. Y en la coordinación estuvo la orden judicial”.

“Está claro que hubo una orden judicial del juez Otranto. Nos hemos expresado y hemos actuado para que aparezca Maldonado”, insistió. Y se burló de los organismos de derechos humanos que abandonaron una reunión con Bullrich y Germán Garavano “seguramente por problemas de agenda”.

La ministra le dijo a Mirtha Legrand el sábado que en esa reunión la acusaron de tener encerrado a Maldonado. “No podíamos soportar eso”, rememoró.

En esa intervención la Diva casi la hace llorar cuando le preguntó si pensaba renunciar en caso de Maldonado no apareciera, pero no logró que se apartara de su defensa a la gendarmería.

Felipe Solá, diputado del Frente Renovador, volvió sobre el caso para repudiar la ligazón de Bullrich con esa fuerza. “Ella no puede golpearse el pecho y decir que banca a la gendarmería, que es una fuerza del Estado. La gestión no es parte del Estado y debe garantizarle la seguridad, también a Maldonado”.

“Cuando pasan estas cosas las fuerzas tienen información. Por lo tanto la ministra no puede vestirse con uniforme. No tiene retorno después de esto”, afirmó.

“Bullrich planteó lo mismo que yo: todas las hipótesis están abiertas. No quitan que las afirmaciones que la gendarmería es responsable de la desaparición de Maldonado, es prematuro. Pero insisto: el informe fiscal es muy clara respecto a la colaboración con el Estado respecto de esta denuncia”.

El resto de la oposición también lo acribilló con Maldonado y sus respuestas se repitieron, aún ante los gritos desaforados de los diputados de izquierda. “No es cierto que colaboran con la justicia: aportan confusión e inventan historias para entregarle la Patagonia a Benetton, a las petroleras y a las mineras”, bramó el salteño Pablo López.

Aclaró que Garavano no propuso el Ministerio de Justicia de querellante sino que lo dejó a disposición de los familiares y aseguró, ante la insistencia de Victoria Donda, que el Gobierno cumplió con los preceptos de la ONU al separar la gendarmería de la investigación.

Como explicó LPO, Donda encabezó una reunión de la Comisión de Derechos Humanos que acordó un pedido expreso de renuncia de Noceti. “Cumplimos al separar a la gendarmería de investigación”, repitió Peña.

Y se fastidió, aunque ya más cansado, con Remo Carlotto, porque volvió a vincular al Gobierno con prácticas de la última dictadura. “Es una lástima que no se haya quedado a escuchar las respuestas”, se lamentó.

No fue el único caso: los kirchneristas se fueron casi después de preguntar para llegar a tiempo al acto de Cristina Kirchner en La Plata, donde relanzó su campaña tras confirmar que ganó las primarias de la provincia.

Mario Negri, encargado de cerrar la sesión, criticó al kirchnerismo pero exigió celeridad al Gobierno en la búsqueda de Maldonado. “Cuando se menciona la palabra “desaparecido” es un profundo tajo a la memoria colectiva de la Argentina. Hay que actuar con responsabilidad, debemos medirnos en el uso de la palabra, lo cual no significa privarnos de ella. Es legítimos que tengamos dudas”.

“Todos los miembros de Cambiemos tenemos una enorme preocupación, y un enorme anhelo de que no tengamos que esperar más de 12 años, como en el caso de Julio López, y que rápidamente lo podamos encontrar con vida. Esa es la responsabilidad del Estado”, cerró negro, mirando a los ojos a Peña.