El Gobierno nacional dio un nuevo giro en su estrategia en torno a la desaparición de Santiago Maldonado, y ahora apuesta a instalar la hipótesis de un “exceso” de un reducido grupo de gendarmes durante la represión contra la comunidad mapuche en Esquel.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reapareció tras varios días de silencio y reveló que aportó datos al juez federal de Esquel, Guido Otranto, sobre el accionar de siete gendarmes que formaron parte del operativo del 1 de agosto pasado.

Confirmó así en los hechos la nueva hipótesis que ya había sido sugerida el sábado por el funcionario de la jefatura de gabinete Hernán Iglesias Illa, uno de los “cerebros” de la comunicación del Gobierno. “Lo que más probablemente haya pasado, o lo peor que podría haber pasado es que algún gendarme suelto le haya, no sé, pegado a Santiago Maldonado, sin saber que lo estaba hiriendo gravemente, eso tampoco me parece que podría ser parte de un plan del Gobierno”, declaró.

Las declaraciones de Iglesias Illa dejaron dudas sobre si lo hacía en base a información reservada del Gobierno o si simplemente hablaba con liviandad sobre el tema. Pero en las últimas horas Bullrich confirmó que se trata de la nueva hipótesis que el Gobierno busca instalar, en un intento bastante torpe de tratar “limpiar” a la Gendarmería como fuerza (y al Gobierno en segunda instancia, como admitió Iglesias) y centrarse en el accionar de un grupo reducido de efectivos.

“Comenzamos nuestra investigación primero analizando el accionar de todos los gendarmes que estuvieron, pero muchos estuvieron lejos del predio del RAM. Y hubo 31 que entraron. Y estos siete son el foco de los que estuvieron más cerca del río, que son los que vieron. Esas declaraciones nos parece que son las más importantes y son una parte de las que le llevamos al juez Otranto”, señaló Bullrich, que evitó confirmar si hay algún indicio para exponer a los siete efectivos.

A pesar de centrar las sospechas en esos siete gendarmes, Bullrich defendió la decisión de no separarlos de la fuerza, lo que resulta al menos llamativo. “Nosotros tomamos una decisión que fue la más difícil y la más criticada por los que fácilmente critican, que es no separar a los gendarmes porque pensamos que, primero, tenemos que cuidar a los que nos cuidan”, señaló en una entrevista en el programa de Jorge Lanata.

La declaración de Bullrich marca un giro notable sobre su propia postura, que durante más de 35 días consistió en defender a rajatabla a la Gendarmería, al punto de decir que no iba a separar a ningún efectivo porque se la “banca”. Como reveló LPO, incluso puso su renuncia a disposición de Macri cuando vio que la Rosada empezaba a admitir la posibilidad de que la fuerza fuera responsable de la desaparición de Santiago. La ministra, además, busca despegar a su jefe de gabinete, Pablo Noceti, señalado como el que coordinó la represión.

En paralelo a las declaraciones de la ministra, desde el Gobierno hicieron trascender que dentro del grupo de siete gendarmes el “exceso” podría haber sido de un subgrupo menor, de tres efectivos. Se busca así que el impacto del caso no afecte a toda la fuerza y reducirla a algo aislado.

Esta nueva hipótesis plantea que tres o siete gendarmes podrían haber encubierto el “exceso” de algún efectivo e implícitamente que el cuerpo podría haber quedado en el lugar o haber sido arrastrado por el río. Es una forma de “explicar” la desaparición, aunque por las propias características del río (su bajo caudal y poca profundidad) lo que resultaría difícil de explicar es cómo todavía no lo habrían encontrado.

La abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, se refirió a la nueva hipótesis que busca instalar el Gobierno. “Ahora tienen que construir el relato desde un solo gendarme, sin la participación de toda la fuerza”, afirmó en radio 10, y recordó que “hubo una escalada de violencia que derivó en la desaparición forzada de Santiago”.

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