“No puede ser que haya más de 3.000 sindicatos en la Argentina y sólo 600 firmen paritarias anualmente”. La frase de Mauricio Macri generó revuelo en el mundo sindical y alerta por la posibilidad de que el Gobierno inicie una avanzada contra las organizaciones, sobre todo para aquellas que no tienen personería gremial.

En el Ministerio de Trabajo tienen la estimación de que alrededor del 10 por ciento de los sindicatos estarían en condiciones de ser dados de baja por distintas irregularidades, aunque se trata de un proceso que no es sencillo ni depende exclusivamente de una decisión del gobierno.

Si la cartera laboral pretendiera avanzar en ese sentido primero tiene que determinar que un sindicato en cuestión cumplió o no con todos los requisitos legales. De encontrar irregularidades, el paso siguiente sería una resolución administrativa pidiendo que se dé baja a la organización. La pelea luego se traslada a la Justicia que tiene la decisión final sobre la baja o no del gremio.

Una pelea de esa naturaleza se está dando actualmente en la Justicia por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (Agtsyp), los Metrodelegados, que lograron llegar hasta la Corte Suprema. La Cámara Nacional le había revocado la personería gremial por presuntas irregularidades formales en el trámite, un fallo que en su momento fue festejado por el macrismo que pretende que la negociación colectiva quede en manos de pocos gremios.

Esa es la naturaleza de la queja de Macri. Actualmente, (según los últimos datos disponibles) existen algo más de 3.200 sindicatos reconocidos oficialmente, de los cuales la mitad tiene personería gremial (con capacidad de intervenir en las negociaciones colectivas) y la otra mitad simple inscripción.

En la CGT están bastante de acuerdo con el avance sobre los gremios más chicos, ya que pretenden mantener el monopolio de la negociación y también de la recepción de los aportes, además de que por naturaleza la central avala la sindicalización por actividad. “Puede haber tantos gremios como crean los trabajadores; a partir de ahí, que puedan tener personería gremial, es otra cosa”, aclaró el triunviro Héctor Daer.

En el Gobierno ven como un problema la notable expansión de entidades que hubo durante el kirchnerismo, donde según los cálculos que hacen en la cartera laboral en 2003 había alrededor de la mitad de los sindicatos que existen actualmente. Esto se dio en parte por el surgimiento de nuevas actividades, pero también por la diversificación dentro de cada rama y las internas dentro de los sindicatos.

Para el notorio crecimiento de los gremios en la década kirchnerista fue clave el papel del fuero laboral donde se dio el visto bueno al surgimiento masivo de las nuevas actividades. En el macrismo dicen que detrás de esas autorizaciones estuvo la mano de Héctor Recalde, que tiene una amplia influencia sobre ese fuero.

La evolución histórica muestra que la curva de crecimiento es imparable. En 1945, en el apogeo del sindicalismo peronista, había unos 40 gremios. A mediados de los 70, eran alrededor de 100.

En el Gobierno ponen como contraejemplo a Alemania, donde la principal central de trabajadores está conformada por apenas 8 gremios. Otras dos centrales tienen mayor cantidad de gremios (alrededor de 60 entre las dos), pero representan a muchísimos menos afiliados.