Los hermanos Rodríguez Saá intentaron impedir el consenso fiscal aprobado por las otras 23 provincias y Mauricio Macri, pero el resto de los gobernadores hicieron fila para atacarlos y le pidieron a los senadores avalar el acuerdo.

Lo harán el jueves siguiente en el recinto, donde los puntanos serán las únicas voces disonantes, como este mediodía en el salón azul de la Cámara alta, donde la Comisión de Trabajo y Previsión Social se reunió para escuchar a Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne y la mayoría de los gobernadores.

“Es histórico terminar con la litigiosidad en el vínculo entre la Nación y las provincias. Haber llegado a un acuerdo es la señal que la Argentina necesita darle al mundo para profundizar la llegada de inversiones y generar puestos de trabajo”, celebró.

“Si yo fuera senadora de la nación, votaría a favor de este consenso fiscal”, celebró Roxana Bertone, gobernadora de Tierra del Fuego. Alberto Rodríguez Saá, su colega de San Luis, le siguió para romper el clima.

“San Luis no firmó ni va a firmar porque implica desistir los procesos judiciales sin ninguna compensación a cambio. El gobierno busca seguir endeudándose sin su stock de pasivos con las provincias”, denunció el gobernador.

“Tal vez alguno de los otros gobernadores tiene problemas de independencia económica o posee deuda pública. O tiene problemas con las cajas previsioanles”, chicaneó.

Gerardo Morales, su colega jujeño, rememoró sus épocas de senador furioso. “Nadie nos puso una pistola en la cabeza. 23 gobernadores firmamos, todas menos uno. Todos nosotros, con muchos años de política, vimos muchos pactos donde las provincias salían perdiendo. Y hoy eso no está sucediendo”.

“Nos pusimos de acuerdo en sacar el impuesto a los ingresos brutos, para eliminar sellos. Estamos haciendo un enorme esfuerzo para bajar la presión tributaria. Hubo una voluntad enorme del gobierno nacional, un marco de debate maduro, donde todos ganamos”.

“Quiero pedirles a todos los señores y a todas las señoras Senadoras que voten este Pacto Fiscal que es el pacto de la sensatez, porque trae más repartición federal de los impuestos, porque elimina inequidad entre las distintas provincias de la Patria”, le siguió el cordobés Juan Schiaretti.

Horacio Rodríguez Larreta se puso como ejemplo al bajar ingresos brutos, “que representa el mayor ingreso de la Ciudad, porque se financia con recursos propios”, aclaró.

La baja de ingresos brutos y de sellos está entre los compromisos que deben asumir las provincias, además de jerarquizar las revaluaciones inmobiliarias y controlar el gasto en función de los ingresos, parámetros fijados en la ley de responsabilidad fiscal que también aprobará el Senado en 7 días.

Los gobernadores le robaron varios compromisos a la Nación como sostener las cajas previsionales deficitarias, derivar a Anses el 100% del impuesto al cheque, derogar el fondo del conurbano pero compensar las pérdidas a las provincias que se favorecían de ese flujo, ideado inicialmente para el gran buenos aires.

Claro que, como dijo el gobernador puntano, las provincias deben renunciar a los juicios con el Estado a cambio de bonos a pagar en varios años.

“El tamaño de la deuda que reclamaba la provincia de Buenos Aires era mayor a todas las deudas que reclamaban el resto de las provincias. Este acuerdo es bueno para el país”, sostuvo María Eugenia Vidal y pidió el voto de los senadores.

El resto de sus colegas se deshizo en elogios. “Lo más importante es que desde ahora, se puede construir hacia adelante. Cuando firmé sentí que era un momento particular, que tenía sabor a histórico”, festejó el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.

“Este pacto es sensato, es práctico, es razonable y es de sentido común puro. Necesitamos bajar la presión tributaria. Y este es un gran paso adelante”, le siguió Juan Manuel Urtubey.

Pero apareció Adolfo Rodríguez Saá, senador electo por otros seis años. “El Gobierno tiene déficit, se endeuda y gasta más en personal. Y pide ajuste a las provincias”, se diferenció. Nadie le respondió.