La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, defendió el operativo de la Prefectura en Villa Mascardi que terminó con la muerte de un joven mapuche, y aseguró que “no necesita pruebas” para creer en la versión que dio la fuerza.

Tras 48 horas de silencio y después de emitir un comunicado con tintes cinematográficos, Bullrich brindó una conferencia de prensa junto a su par de Justicia, Germán Garavano, lo que revela que la muerte de Rafael Nahuel ya escaló al nivel de conflicto serio en el Gobierno, que a diferencia de otros conflictos recientes esta vez salió rápidamente a exponer su versión.

Visiblemente nerviosa, lo que le llevó a trastabillar varias veces mientras leía un apunte, la ministra de Seguridad comenzó dando las condolencias a la familia del joven de 22 años asesinado el sábado en Río Negro, pero enseguida redobló la apuesta y defendió sin fisuras el accionar de la Prefectura.

Bullrich aseguró que el accionar de la Prefectura fue “una acción legal, legítima, totalmente enmarcada en la ley” frente a lo que definió como “una acción violenta e inaceptable para la democracia” por parte del grupo mapuche que ocupó tierras en Villa Mascardi. “Estamos ante grupos violentos, que no respetan la ley, que no reconocen a la Argentina”, argumentó.

“Las fuerzas de seguridad no van a aceptar ninguna orden ilegal, no actuarán en contra de la ley”, continuó la ministra en referencia a las presuntas condiciones que exigieron los mapuches para la actuación de los efectivos. “Nosotros entramos a todas partes del territorio argentino. No tenemos ningún límite, más que los límites de nuestra Constitución”, indicó.

Luego, Bullrich fue consultada acerca de la versión que difundió el Gobierno y que no es otra cosa que el relato de los cuatro prefectos que participaron del operativo, el que no se pone en duda en ningún momento, y que fue definido por los mapuches como “un delirio tragicómico”.

Como cuando en la crisis por Santiago Maldonado rechazó separar a los gendarmes sospechados porque -según dijo en ese momento- “se la banca”, ahora la funcionaria aseguró que no necesita pruebas para creerle a los prefectos implicados en la muerte de Nahuel. “El juez necesitará elementos probatorios, nosotros no”, desafió. “El Ministerio de Seguridad ya definió. Nosotros no tenemos que probar lo que hacen las fuerzas de seguridad, le damos el carácter de verdad”, insistió.

Se trata de una posición del Gobierno sumamente polémica, pero sobre todo peligrosa porque le abre la puerta a las fuerzas de seguridad a actuar libremente y sabiendo que al menos para el Ministerio de Seguridad su versión es “la verdad”. Tratándose de fuerzas con algunos antecedentes graves, la posición es todavía más peligrosa.

La posición de Bullrich coincide con la expresada anoche por Gabriela Michetti, quien aseguró que las fuerzas de seguridad siempre deben tener “el beneficio de la duda”.

En otro pasaje de la conferencia, que irónicamente se realizó en el Salón Pueblos Originarios de la Casa Rosada, Bullrich insistió en que el grupo mapuche tenía “armas de grueso calibre”, “lanzas con cuchillos en las puntas”, “máscaras anti gas”, “armas blancas” y “armas de puño”, algo que fue desmentido por la vocera de la comunidad.

“Había armas de grueso calibre, una de las cuales cortó de cuajo un árbol de unos 20 centímetros”, relató la ministra.