La fractura peronista del Senado en la votación de la reforma jubilatoria se subsanó unos minutos después, sin discursos rimbombantes, cuando el bloque conducido por Miguel Pichetto aprobó la rendición de gastos de Cristina Kirchner en 2014.

El rionegrino lo venía impidiendo: no firmó hace un año el dictamen favorable en la bicameral revisora de cuentas y se negó a incluirlo en los temarios de sesión, que define junto a los líderes del resto de las fuerzas.

Pero en la última sesión ordinaria cedió ante la presión de sus pares kirchneristas, con quienes se había enfrentado en una tensa reunión de bloque, cuando anunció que impondrá a Rodolfo Urtubey en el Consejo de la Magistratura, en sociedad con Cambiemos.

Los gastos oficiales se definen como “cuentas de inversión” y son remitidos cada año por los gobiernos a la bicameral mixta revisora, donde 16 legisladores emiten dictámenes, a favor o en contra.

Los que pasan los recintos de cada Cámara llegan a la Auditoría General de la Nación (AGN), que define en última instancia si los desembolsos de un presidente fueron correctos.

Acostumbrados a cómodas mayorías parlamentarias, los gobiernos perdieron de vista este trámite, pero en las últimas semanas en la Casa Rosada exigió acelerarlos. Logró que el Congreso avalara sus gastos de 2012 y 2013, pero ahí se quedó.

El apuro era justificado: la justicia puede usar la no intervención de los organismos de control como prueba en causas por corrupción como las que amontona en su contra la ex jefa de Estado.

Hace exactamente un año la bicameral mixta, presidida por el senador del peronismo formoseño José Mayans, impuso un dictamen de mayoría a favor de los gastos de 2014, aunque con la aclaración, no menor en estos tiempos, que no los legisladores no intentan perjudicar “las responsabilidades” de los funcionarios públicos.

Pichetto, miembro de la comisión, no lo firmó pero tampoco avaló el de Cambiemos y el masissmo en rechazo a aquellas erogaciones de la ex presidenta, ni se preocupó en incluir los dictámenes en alguna sesión.

El miércoles volvió a sus antiguas épocas K y logró aprobar la cuenta de inversión de su ex jefa con 44 votos, reunidos con aportes de todas las variantes peronistas, incluso de aquellos que fueron opositores al Gobierno anterior, como pampeanos y chubutenses.

Claro que ahora Cristina necesita el mismo gesto de los diputados y el aval final de la AGN, presidida por Oscar Lamberto, leal a Pichetto y los gobernadores peronistas. Y le falta aprobar sus cuentas de 2015, ya con ella como senadora para presionar de cerca.