Mauricio Macri recibió en la quinta de Olivos a los legisladores de Cambiemos que se van junto a los que asumirán el 10 de diciembre y no fue Elisa Carrió, todavía molesta por la decisión de la UCR porteña de postular a Enrique “Coti” Nosiglia como delegado del comité nacional.

Su ausencia no logró ser disimulada con la presencia de sus diputados afines, como Fernando Sánchez (que asumirá un cargo en el Gabinete), Paula Oliveto y Marcela Campagnoli.

Como relató LPO, la Coalición Cívica ARI emitió un comunicado para rechazar el acuerdo de unidad alcanzado entre Daniel Angelici y Nosiglia, promotor de la candidatura de Martín Lousteau en octubre. Para la diputada fue demasiado ver unirse a dos de sus históricos adversarios, bajo un evidente paraguas del propio Macri.

Carrió incluso boicoteó el eventual ingreso de Lousteau y su diputada Carla Carrizo al bloque de Cambiemos, como analizaba el ex ministro de Economía.

Angelici viene recuperando influencia en el entorno de Macri -si es que alguna vez la perdió- y ahora volvió a operar temas delicados en la justicia federal, de manera directa. La Nación reveló que asistió a una reunión con Macri y el ministro de Justicia, Germán Garavano, en la que se acordó aflojar la presión contra el juez Ariel Lijo, otro de los enemigos de Carrió.

Lijo es además acaso el aliado más importante en la justicia del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, a quien Carrió pretende destituir.

Ninguna de estas tensiones pareció asustar a Angelici que este lunes mandó a su diputado bonaerense, Eduardo Barragán, a contestarle.

“Parece el Censor, de Alan Pauls y Jorge Goldenberg, que protagonizó el gran Ulises Dumont: ella se para desde un lugar impoluto y se dedica a censurar y hacer juicios de valor sobre personas, acciones, métodos; se pone por encima como si nos revelara una verdad única”, disparó el diputado, que responde al presidente de Boca.

Los legisladores llegaron a Olivos a las 19 y media hora después apareció Macri. “Gracias a los que se van por haber ayudado a todo el equipo a convencer de que vamos por el camino correcto”, reconoció.

Después se dedicó a saludar uno por uno a diputados y senadores, pero no salió de las conversaciones de ocasión. Nadie se atrevió a preguntarle por el submarino extraviado.

La ausencia de Lilita no pasó inadvertida aunque varios diputados consultados no creen que pase de otro de sus tantos encontronazos con el Gobierno.

“Es una discusión partidaria de la UCR y de un distrito. Debería quedar en eso”, especuló a LPO uno de los diputados presentes y más cercanos a la Casa Rosada. Aún está por verse.