Tras meses de rumores, finalmente se concretó ayer la salida del director de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Juan Irigoin, quien presentó su renuncia al frente del organismo que controla el espacio aéreo y otorga los permisos de todos los aviones que circulan en los cielos argentinos.

Se trata del segundo Irigoin que apartan del gobierno en la misma semana, después de que Mauricio Macri le pidiera la renuncia a su hermano Jorge al frente del Correo Argentino.

Según contaron a LPO, la salida de Jorge Irigoin precipitó la caída del titular de la ANAC, aunque se trató de un final más que anunciado a raíz de una gestión que fuentes de distintos sectores calificaron como “desastrosa”.

Desde el interior de la ANAC contaron a LPO que era un secreto a voces que lo único que mantenía a Irigoin como director era que el gobierno quería que pasara las audiencias públicas para autorizar las nuevas aerolíneas que desembarcarán en la Argentina, entre las que está la “low cost” Flybondi, cuya llegada podría demorarse a raíz de una polémica judicial que reveló LPO.

Con la salida de Irigoin se iniciará una transición hasta fin de año, cuando asumirá Tomás Isausti. Se trata de un funcionario que responde al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que ahora se quedará con el control de los aeropuertos.

En rigor, Dietrich ya había ubicado a Insausti hace unos meses en la ANAC y los empleados hablan de que funcionó como una virtual intervención, finalmente concretada.

Según contaron a este medio, la crisis se disparó porque en el ambiente aeronáutico había un clima de bronca y malestar. “Estaba todo trabado, pero algunos casos que venían ‘de arriba’ eran trámites exprés, como Flybondi y la compra de MacAir por parte de Avianca”, dijeron desde el organismo a LPO.

En ese sentido, contaron un caso emblemático: la ANAC debe respetar las normas internacionales de la OACI, porque de no hacerlo los aviones extranjeros no pueden venir a la Argentina. Por eso, cada dos años hay una auditoría de la OACI que le da la categoría de aviación del país. Este año tocaba que se hiciera, pero el organismo que dirigía Irigoin pidió una prórroga.

“Sabía que no iba a pasarla y si le bajaban la categoría era un papelón internacional”, analizó un trabajador.

La salida de Irigoin tuvo antecedentes claros. Es que muchos directivos se habían ido y entre ellos renunció Alejandro Álvarez, un funcionario con 35 años de experiencia que se desempeñaba como director de infraestructura y encargado de manejar todos los aeropuertos del país.

A la de Álvarez también se sumó la dimisión de Juan Carlos González, otro técnico que en ANAC definían como “imprescindible”, especialista en pistas. “Eran puestos muy difíciles de cubrir”, cuentan desde el organismo.

A ese escenario se sumaba un clima de internas entre la ANAC y la EANA, un organismo que se creó a principios del año pasado para manejar todo lo relacionado a controladores aéreos y que tenía al frente a Agustín Rodríguez, un ex ANAC que tenía una rivalidad con Irigoin.