El olor de los gases lacrimógenos, mezclado con el del humo de los contenedores de basura perfumó el Congreso y sus inmediaciones durante toda la tarde. Pasadas las seis la zona parecía arrasada y a simple vista se veían cartuchos de balas de goma, piedras y botellas que volaron durante toda la jornada.

La violencia y la represión que se desarrolló durante varias horas en frente al Congreso comenzó pocos minutos antes de las 14 hs, la hora prevista para el inicio de la sesión en Diputados.

Un grupo de diputados del FPV, la izquierda y el massismo había salido a dar una conferencia de prensa sobre la calle Rivadavia y después de responder las preguntas de periodistas se acercaron a la intersección de Entre Ríos para calmar con los manifestantes que había empezado a tranzarse con la Policía.

Apenas llegaron a la zona volvieron a volar algunas botellas y piedras y la Gendarmería avanzó hacia el vallado. Allí hubo cruces y empujones entre el grupo de diputados compuesto por Agustín Rossi, Máximo Kirchner, Marcelo Ramal, Axel Kicillof, Nicolás del Caño, Juan Cabandié, Horacio Pietragalla y Andrés Larroque.

La peor parte se la llevaron dos dirigentes del FPV: la Gendarmería dejó inconsciente a Matías Rodríguez por un golpe en la cabeza y Mayra Mendoza, quien recibió una descarga de gas pimienta directo en el rostro.

Los legisladores intentaban pedirle a Gendarmería que se corriera del medio pero fracasaron y volvieron a entrar al Congreso porque la sesión estaba citada para las 14.30.

Miles de efectivos custodiaron la zona, pero una valla mal colocada desató un enfrentamiento entre la policía y los manifestantes. De un lado volaron algunas piedras y del otro reprimieron con balas de goma, un carro hidrante y gases lacrimógenos.

El frente del Congreso fue la única parte del parlamento que tenía el operativo de seguridad a menos de dos cuadras.

A pesar de que ayer la Gendarmería había reprimido y expulsado a las organizaciones que intentaron acampar en la Plaza de los Dos Congresos, hoy los dejaron acercarse hasta la Avenida Entre Ríos.

Envalentonados, los manifestantes pretendían llegar hasta la reja del Congreso después de haber derribado una de las decenas de vallas que componían el cerco. Allí comenzaron los chorros de los carros hidrantes y subió la frecuencia de los gases y balas de goma. Del otro lado del vallado la respuesta era con piedras y botellas.

Los enfrentamientos se reprodujeron en cada uno de los cercos y la postal de los contenedores y tachos se multiplicó.

Sin embargo los manifestantes comenzaron a retroceder y en ese momento las motocicletas de las fuerzas de seguridad comenzaron a girar.

Los partidos de izquierda y al Fuba desconcentraron por Callao al grito de “A dónde está, que no se ve, esa famosa CGT” mientras que los gases hacían imposible acercarse a la zona de Avenida de Mayo. Allí la Policía Federal y la Policía de la Ciudad comenzó a detener a algunos manifestantes que permanecían frente al Congreso.

Un operativo enorme

El gigantesco operativo diseñado por el ministerio de Seguridad para impedir que las movilizaciones se acercaran al Congreso contó con más de 100 móviles en su mayoría de Gendarmería y en menor medida de la Policía Federal y Prefectura.

“Vinimos a cumplir nuestro rol, que es velar por el respeto a los Derechos Humanos y proteger a las personas”, le explicó a LPO el Defensor Porteño Alejandro Amor antes de que comenzaran los enfrentamientos. El funcionario aseguró que había pedido a las fuerzas de seguridad que enviaran los nombres de los efectivos y tipos de armas que utilizarían.

Hasta que comenzó la represión, Barrios de Pie, PTS, CTEP, APOPS y una columna de la UOM habían ocupado la parte delantera del vallado. “Con esto se está muriendo tu abuelita, hijo de puta”, le gritó un manifestante a los policías que estaban del otro lado mientras resonaban algunos tres tiros.

A sus espaldas, en Callao y Mitre, una quíntuple fila de gendarmes esperaba del otro lado de la valla acompañados de un camión hidrante que contaba con un camión de 10 mil litros para abastecerlo. Esa zona fue la única que contó con efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

LPO pudo contar 25 móviles de gendarmería y ocho camiones la fuerza sobre Ribamba y Mitre y 21 camionetas más por Riobamba y Rivadavia. Entre Rivadavia y Sarandí se ubicaron 6 micros y 8 camionetas. La Gendarmería también aportó otras 21 Sprinter en Riobamba rumbo a Alsina. En la intersección con Yrigoyen se veían 16 camionetas más, otras 15 de Gendarmería y 4 de Prefectura.

El frente del Congreso fue copado por la Infantería de la Policía Federal con 11 motos, 5 patrulleros y 19 camionetas y dos carros hidrantes.