Minutos después que Emilio Monzó se enfrentara a los gritos con los diputados kirchneristas y hasta le tirara una trompada a Leopoldo Moreau, Elisa Carrió, muy calma, mantuvo un diálogo fraternal desde su banca con Andrés “Cuervo” Larroque, referente de La Cámpora.

Pronto se supo que no estaban en desacuerdo. La chaqueña pidió la palabra, sostuvo que no se puede sesionar en este clima de violencia y propuso levantar la sesión.

Desde el fondo del recinto, parado al lado de su banca, Larroque le exigió a sus pares hacer silencio para escuchar a Lilita, que nunca abandonó su media sonrisa.

Curiosamente, empezó su discurso como “una expresión de minoría”, o sea, admitió que Cambiemos nunca había tenido quórum, pese a que Monzó lo había anunciado un rato antes.

Lilita le había avisado que bajaría la sesión porque la reunión no era posible en ese clima de tensión.

Mario Negri, muy pasivo, aceptó la idea, pero no parecía convencido Nicolás Massot, el jefe del bloque PRO. Sus intentos por calmar a la oposición no habían prosperado.

El doble juego de Lilita ya había desorientado a los gobernadores en la previa de la sesión. Sus diputados no toleraron que cuestionara la reforma previsional luego de aprobarse en el Senado y hasta se animara a sugerir cambios.

Como relató LPO, en su intervención en el recinto, Carrió propuso una compensación a los jubilados por la pérdida de ingresos de los próximos meses que significaría la reforma, una idea que ya tenían en carpeta los gobernadores.

Marcos Peña, minutos después, anticipó que pronto hablarían con la diputada estrella para definir la agenda legislativa. Pero no parecían estar en sintonía: ni bien se supo que Macri evaluaba firmar una reforma por decreto, Lilita aclaró por twitter que no respaldaría esa posición.

Por si faltaba algo, también había cuestionado el operativo de seguridad. “Patricia Bullrich tiene que parar, yo viví 2001 y no hace falta tantos gendarmes”, dijo sonriente antes de salir del congreso.

Entre los diputados de Cambiemos sus movimientos alterna hace 10 días. No pasó por alto que faltara al agasajo de Macri en Olivos y antes de la jura de hace 7 días, sabían sus diferencias con la reforma jubilatoria.

Las hizo públicas el sábado y alteró una negociación que ya venía empantanada por la rebelión del bloque de los diputados de los gobernadores. No pareció molestarle demasiado.