La autopsia a la periodista Débora Pérez Volpin mostró que la legisladora tenía perforaciones en su estómago y en su esófago y ahora las miradas apuntan al endoscopista. Y también a Julio Fraomeni, el dueño de Galeno cuya expansión parecería estar ligada a la baja de costos médicos.

El año pasado Fraomeni compró la empresa Efectivo Sí, dedicada a préstamos a personas de bajos recursos, y corrieron rumores de que también buscaba quedarse con El Cronista, una operación que no se concretó. Sin embargo Galeno es uno de los gigantes de la medicina privada argentina.

Hace dos años inauguró un sanatorio en Ramos Mejía en el que invirtió en 2015 700 millones de pesos y es una de las joyas de Galeno. El grupo además tiene centros médicos y hospitales privados en San Isidro, Quilmes, Barrio Norte, Once y Palermo entre otros.

“Ahorran costos con los sueldos de los médicos, en los sueldos del personal”, explicó un experimentado cirujano a LPO. “Abaratan en los procedimientos, tenés que operar y pedís el mejor material y no te lo dan, tratan de ahorrar en todo”, explicó.

La fuente incluso cuestionó al plantel que trabaja en Galeno. Entre los últimos profesionales que ingresaron en la Trinidad se encuentra un médico que fue expulsado del Sanatorio Otamendi por mala praxis.

El cirujano además sugirió que habría negocios poco claros con los grupos de profesionales que realizan estudios como el de las endoscopías.

“El sistema está armado de una manera que los que pierden son los médicos y los pacientes. Los únicos que ganan son los dueños de las prepagas”, analizó el médico.

Fraomeni es cirujano de profesión y en 1982 comenzó a trabajar en el Sanatorio Quilmes, que terminó adquiriendo cuando fundó su propia empresa. En 1997 se quedó con Mediplan y a partir de allí tuvo un crecimiento exponencial que algunos vincularon al sindicalista Armando Cavalieri.

Fraomeni es cirujano y en 1985 fundó su empresa de medicina prepaga. Dos décadas más tarde se quedó con dos de los mayores sanatorios del país.
Cuatro años más tarde compró la deuda de bancaria y de proveedores de SPM (TIM y Galeno Life) que incluía los Sanatorios de la Trinidad Palermo y San Isidro según relató en una entrevista con la revista Médicos. Más tarde también se haría con la prepaga AMSA.

En la Trinidad de Palermo también había fallecido Ricardo Fort en 2013 y la muerte del mediático atrajo la atención de la prensa. La causa por mala praxis fue cerrada con el sobreseimiento de los médicos pero el año pasado pero la Sala V de la Cámara del Crimen ordenó reabrirla.

La autopsia

Según trascendió después de la autopsia, los forenses encontraron en el cuerpo de la periodista una “perforación de esófago con insuflación, neumotórax y perforación de estómago”.

El juez Gabriel Ghirlanda Ciudad, el Juzgado Criminal y Correccional Nro. 57, ordenó el allanamiento y la policía porteña secuestró el libro de enfermería, la hoja de guardia y la historia clínica de Pérez Volpin, cuyo cuerpo será trasladado en las próximas horas a la morgue judicial. Enrique Sacco, pareja de la legisladora, denunció el caso y la justicia lo investiga como homicidio culposo

LPO había adelantado que una de las versiones más fuertes era que la legisladora había fallecido por una dificultad con la endoscopía que derivó luego en una perforación de esófago. “Es un cuadro muy grave por forzar el endoscopio, puede haber sido imprudencia. En ese caso es responsabilidad del endoscopista, no del anestesiólogo”, explicó un médico que prefirió mantener el anonimato.

En ese caso se rompe el esófago que es el “tubo” que lleva comida hacia el estómago. Una perforación esofágica puede producir un enfisema subcutáneo: el aire se sale y circula debajo de la piel y el paciente resulta muy complicado de intubar.

“Yo hice todo lo que tenía que hacer y lo hice bien”, habría declarado la anestesióloga que estuvo a cargo del procedimiento según relató su abogado.