YPF es una de las empresas más golpeadas por la semana negra de Wall Street y una de que peor performance ha tenido en el panel Merval. Por eso, su presidente, Miguel Ángel Gutiérrez, está dispuesto a volver a subir los precios del combustible y confrontar con el Gobierno para priorizar la rentabilidad de la compañía, incluso si esto supone un nuevo golpe a la inflación.

Mientras el panel Merval subió 66,5% en términos nominales en el último año (33,4% si descuenta el impacto de la inflación), los papeles de YPF avanzaron 40,6% (12,7% en términos reales), es decir que avanzaron un tercio de lo que lo hizo el conjunto de las acciones líderes del país.

Y esto es reflejo de su delicada situación financiera que, de acuerdo a la última información contable disponible de la empresa -del tercer trimestre de 2017- anotó en 2017 más malas noticias que en 2016. Por ejemplo, su ebitda (resultado bruto antes de amortizaciones, intereses e impuestos)​ mejoró 13% al comprarla performance de enero-septiembre de 2017 con igual período de 2016 al sumar $50.046 millones con lo cual quedó notoriamente por detrás de la inflación.

Al restarle intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, el resultado total integral se reduce a $12.294 millones, lo que significa una notoria mejora respecto al rojo de $7.590 millones de 2016. Pero, esta mejoría se explica fuertemente por una reducción del 7,6% de la inversión (que pasó de los $44.236 millones a los $40.882 millones), aunque si se la contabiliza en dólares, la reducción de la inversión fue mucho mayor.

Precisamente esta reducción de los gastos en inversión le permitió hacer frente a sus cuantiosas deudas. En efecto, en los primeros nueve meses de 2017, YPF hizo frente a pagos por concepto de “costos financieros” de $18.865 millones, casi 38% de su ebitda.

El presidente de YPF está decidido a recuperar la rentabilidad de la petrolera, para lo que debería subir los precios prácticamente un 7% adicional y llevar la nafta casi a $26 por litro.
Como consecuencia también de la menor inversión, también se evidenció una caída en la producción de la empresa de bandera: “En el tercer trimestre del año, la producción total de hidrocarburos alcanzó los 553,2 Kbped, siendo un 4,5% inferior a la del mismo periodo 2016. La producción de crudo disminuyó un 8,1% totalizando 227,2 Kbbld, mientras que la producción de gas natural alcanzó los 44,1 Mm3d siendo un 1,7% inferior a la del mismo periodo 2016. Por su parte la producción de NGL disminuyo un 3,0% alcanzando los 48,6 Kbbld”, detalló la compañía.

Con este panorama y sin el liderazgo de un CEO hasta al menos marzo, el presidente de YPF está decidido a recuperar la rentabilidad de la petrolera de bandera. Y de momento, solo para recomponer el precio de la nafta a su valor de diciembre debería subir los precios prácticamente un 7% adicional y llevarla casi a $26 por litro.

Esto es sin tener en cuenta que, en dólares, el barril de petróleo subió desde comienzos de diciembre 7,4%.

Es que desde la liberalización de los precios de los combustibles a fin de año, la nafta anotó una suba del 7,6% respecto de su precio de diciembre. En tanto, entre la actualización de precios de diciembre y la última suba el último 6 de febrero, el dólar siguió avanzando un 13,5%. Y 14,6% hasta hoy. Por esta razón, para equiparar el precio del combustible en dólares, a YPF le restaría un aumento del 7%.

Ya con el 7,6% de aumento de los primeros dos meses del año, Gutiérrez ya le complicó al Gobierno el cumplimiento de las metas de inflación, porque difícilmente los precios terminen acumulando una suba inferior al 5% en el primer trimestre. Y por ende, también le complicó las paritarias.

Ya con el 7,6% de aumento de los primeros dos meses del año, Gutiérrez ya le complicó al Gobierno el cumplimiento de las metas de inflación y la negociación de la paritarias.
Pero Gutiérrez está más preocupado por mantener YPF a flote ahora que la Casa Rosada decidió no cancelar una deuda que tiene con la petrolera por más de 400 millones de dólares por los incentivos del Plan Gas, lanzado durante la gestión de Axel Kicillof para que las empresas petroleras superaran todos los años la producción gasífera, de la que hoy Argentina y el mundo tiene un excedente exportable.

Por ende, no solo Gutiérrez sino todos los ejecutivos petroleros están haciendo fuerza para que el Gobierno deje de cobrarles el Impuesto a las Transferencias de Combustibles para no perder rentabilidad.

A partir del mes que viene, cuando seguramente el actual CFO de la compañía, Daniel González Casartelli pase a ser CEO de la empresa, sea él quien tenga que definir la mejor estrategia para garantizar la rentabilidad de la petrolera y hacer frente al enorme endeudamiento que él mismo tomó bajo el ala de Miguel Galuccio y que en estos dos años de la gestión de Macri no han sabido resolver sin afectar la producción y la inversión.