Los presidentes de las comisiones que tratarían el proyecto de ley para habilitar el aborto hasta los 14 días de gestación, se reunieron esta tarde y fijaron el cronograma: se juntarán por primera vez a mediados de mes y organizarán plenarios casi hasta que empiece el mundial de fútbol, a mediados de junio.

Así acordaron los diputados Daniel Lipovetzky (PRO), Alejandra Martínez (UCR), Gabriela Burgos (UCR) y Carmen Polledo (PRO), futuros presidentes de las comisiones de Legislación General, Familia, Legislación Penal y Salud.

A mediados de marzo se realiza el primer plenario de comisión. Se repetirán hasta medidos de junio, cuando empiece el mundial de fútbol. Los antiabortistas confían en que no se trate nunca en el recinto.
Los dos primeros están a favor del aborto y los otros no, por lo que el plan de trabajo acordado quedó ajeno a suspicacias. Habría plenarios en formato de audiencia pública (o sea, con muchos oradores y un atril) y serán tantos que tal vez duren hasta el debut de la selección argentina en Rusia, cuando la opinión pública desvíe la atención por un tiempo.

“Vamos a tomar la línea que bajó el presidente: escuchar todas las voces, con un cronograma de trabajo amplio y abierto a quienes quieran participar”, anticipó Lipovetzky a LPO.

En la Cámara ya empiezan a diagramarse estrategias para los militantes a favor y en contra de la ley y todos miran un campo de indecisos que rondaría los 60 diputados y es el que definirá el destino de la ley.

Como anticipó LPO, los primeros imaginan captar el grueso de ese grupo en los meses de debate público y captar al resto con la sesión ya convocada.

No todos: algunos hablan de no arriesgar tanto y dicen que conviene no sesionar sin garantías de sanción, porque el mensaje puede ser contraproducente.

Curioso, porque entre los antiabortistas también predomina la idea de no sesionar de ninguna manera y si es necesario, impedir que se firmen dictámenes. Para una maniobra así, necesitan juntar más de la mitad de los integrantes de las comisiones y algo de eso pareció pergeñar Elisa Carrió, al salir de la sesión preparatoria.

Lo cierto es que la posibilidad de no llegar al recinto motivó a muchos diputados a no adelantar su posición, con la esperanza de no tener nunca que votar.

Una sesión alienta a los lobbys eclesiásticos a trabajar en detalle y estos días, cuentan en el Congreso, ya se los puede ver pidiendo audiencia en los despachos de los indecisos. Tiene tiempo para trabajar tranquilo.