El cantito “Mauricio Macri, la puta que te parió” volvió a irrumpir este sábado por la noche en un recital de Juana Molina, organizado por el intendente Gustavo Posse, en el Centro Municipal de Exposiciones de San Isidro, junto al río.

El festival Parador Konex, que incluyó food trucks y diversas bandas alternativas, tenía como plato fuerte a la futura telonera de Depeche Mode. La noche era perfecta y la gráfica de la gestión de Posse hegemonizaba el escenario. Hasta el el cantito que se popularizó en las canchas irrumpió.

La artista, de vestido azul, se entusiasmó con el cantito y empezó a bailar y arengarlo, hasta que tomó conciencia de los riesgos políticos: “Che pará que nos van a suspender”, intentó calmar al público.

Es que la semana pasada el árbitro Guillermo Marconi, anunció que si seguían los cantos en las canchas contra Macri podrían suspenderse los partidos, una medida extrema de la que la el Gobierno a través de voceros informales tomó distancia.

El tema como reveló LPO, preocupa y mucho a la Casa Rosada que no encuentra ninguna manera de ponerle un corte. El caso de Juana Molina rebela que en efecto la protesta ya desbordó las canchas, donde suponían una manipulación de sectores ligados al moyanismo.

En este caso se trato del votante típico de Cambiemos, de las zonas acomodadas del conurbano norte y en un recital organizado por un intendente de esa fuerza como Posse, que además tiene un control importante sobre su territorio. Sin mencionar el hecho que la propia artista celebrara inicialmente la canción.

Antes de este recital, los cantitos ya habían surgido en recitales de Guasones y Dancing Mood en Palermo y hasta en una estación de la línea D de Subte.

Ya son al menos siete los estadios en los que el cantito se extendió -el último conocido fue Racing- y asta los analistas más experimentados no terminan de definir si se trata de una expresión de enojo por la situación económica, en especial por el repunte de la inflación; o un malestar más profundo con el gobierno de Macri o una simple moda.

El sociólogo Marcos Novaro, afirmó a LPO que el movimiento “obviamente” afecta al Gobierno y “va en línea con el malhumor”. “No sólo es manipulable, es gente que está con más malhumor”, indicó Novaro y advirtió: “Si alguien lo quiere parar es un estúpido, Macri se lo tiene que tomar con soda”.