El ministro de Energía, Juan José Aranguren, rescindió el contrato para la construcción de la usina térmica de Río Turbio que estaba en manos de la española Isolux, involucrada en el escándalo por la venta de parques eólicos al grupo Socma.

A través de la resolución 144 de la Secretaría de Energía Eléctrica, la cartera de Aranguren puso fin al contrato que Isolux había conseguido en diciembre de 2007 de parte del entonces Ministerio de Planificación Federal, que conducía Julio De Vido. Las irregularidades de las obras en Río Turbio llevaron al ex ministro a ser procesado y detenido el año pasado.

La obra en la central térmica de Río Turbio estaba detenida desde finales de 2015, y aunque el macrismo prometió reformularla y reactivarla, eso todavía no sucedió. La paralización de los trabajos es el motivo esgrimido por Energía para rescindir el contrato. “La obra se encuentra inconclusa y requiere de no menos de 24 meses para su terminación, con un avance físico del orden del 85% de la obra principal”, indica la resolución, que destaca que no hubo avance alguno en las variantes incorporadas al contrato.

“La Contratista no ha cumplido con su obligación de ejecutar, mantener y reparar las obras conforme a los pliegos licitatorios y las instrucciones y recomendaciones de los fabricantes, por lo que algunos equipos presentan daños y deterioros”, explica la Secretaría de Energía Eléctrica, que agrega que Isolux perdió las garantías de los fabricantes de esos equipos.

Además, se resalta que Isolux dejó caer los seguros de responsabilidad civil extracontractual, de todo riesgo construcción, y de responsabilidad ambiental, “con el consecuente riesgo para los intereses del Estado”. Esto agravado “por el incumplimiento de la Contratista de su deber de vigilancia de las obras”, y de la protección del personal.

Finalmente, se acusa a la firma de haber “sustituido miembros de la unión transitoria de empresas sin la debida autorización”, por la transferencia de la participación de Grupo Isolux Corsán SA a Isolux Ingeniería SA, un pase de manos para eludir los severos problemas económicos que el holding atraviesa en España, donde entró en concurso de acreedores.

La medida de Aranguren se da en momentos en que Isolux está en el centro de otro escándalo, ya no vinculado a sus negocios durante el kirchnerismo sino a su relación con firmas vinculadas a la familia Macri.

Isolux es parte central de la trama del negocio de los parques eólicos que un grupo de firmas creadas por la compañía Sideco Americana -empresa insignia del holding de los Macri- le compró a la española por 25 millones de dólares y revendió poco después por varios millones más. Esa operación ya es investigada por la Justicia.

LPO reveló el año pasado que el Grupo Socma era mencionado como comprador de los activos de Isolux en Argentina, aunque en ese momento desde la empresa de la familia presidencial lo negaron.

En noviembre pasado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le había sacado a Isolux su parte de las obras del Paseo del Bajo (el tramo A), que estaban siendo afectadas por los problemas económicos y judiciales de la casa matriz de la empresa. Además, Vialidad le rescindió el contrato para la finalización de la autovía Trelew-Puerto Madryn, en Chubut.