La Cámara Federal porteña dictó la falta de mérito para el ex ministro de Planificación Julio De Vido y para el ex funcionario Roberto Baratta, quien recuperará su libertad

La determinación la tomó la Sala I de la Cámara en el marco de la causa por presuntos sobreprecios millonarios en la compra de buques con gas natural licuado. Baratta había sido detenido en octubre, días antes de las elecciones legislativas, por decisión del juez Claudio Bonadio.

De Vido no podrá gozar de la misma suerte de Baratta y continuará detenido porque también se le dictó la prisión preventiva en otra causa, donde se investigan las irregularidades en la mina de Río Turbio.

La decisión de la Sala I de la Cámara se tomó por dos votos contra uno. A favor de la falta de mérito votaron los jueces Jorge Ballestero y Martín Irurzun (que se sumó para desempatar), mientras que Leopoldo Bruglia lo hizo en contra.

Además de De Vido y Baratta, la falta de mérito alcanza a otras 24 personas procesadas, entre ellas el ex secretario de Energía del kirchnerismo Daniel Cameron y el ex ministro de Obras Públicas del menemismo Roberto Dromi, el encargado de armar la “arquitectura” para instrumentar la operatoria de la compra de gas licuado, a precios leoninos.

El motivo principal del fallo de la Cámara es que la pericia (principal prueba de la causa) utilizada por Bonadio para determinar el presunto sobreprecio en la compra del gas licuado fue mal realizada. Incluso, el perito David Cohen fue denunciado por haber utilizado información falsa para realizar el trabajo.

Este fue el motivo esgrimido por Ballestero al que se sumó luego Irurzun. Bruglia coincidió en cuestionar la pericia, pero consideró que eso no invalida que la maniobra por la que se procesó a los ex funcionarios kirchnerista, existió y no debía dictarse la falta de mérito.

LPO reveló hace una semana que la Cámara se disponía a liberar a Baratta con los votos de Ballestero e Irurzun. Lo mismo podría suceder en breve con Cristóbal López y su socio Fabián de Souza, cuya suerte también está en manos de la Sala I (aunque con Eduardo Farah para desempatar la disidencia entre Ballestero y Bruglia, en el mismo sentido que en la causa del gas licuado).

La Sala I (aunque integrada por Bruglia, Farah y el camarista del Crimen Rodolfo Pociello Argerich) también había ordenado la liberación de Amado Boudou, en un fallo en el que destrozó la “doctrina Irurzun”. En ese caso la decisión de liberar fue unánime, aunque hubo disidencia en aplicarle una caución juratoria o una tobillera electrónica al ex vice.

Según supo este medio, detrás de estas decisiones hay una bronca muy importante en la Cámara Federal con el Gobierno nacional. El más enojado es Ballestero, que le reprocha a la Rosada la fuerte presión que ejerció sobre algunos jueces para que encarcelen a ex funcionarios, y que por lo tanto lo terminaron haciendo con fallos muy flojos. El caso de Bonadio con la dudosa pericia es el ejemplo más claro.

Los camaristas se quejan porque después esos fallos flojos de pruebas tienen que ser revisados por ellos y están casi obligados a liberar a los ex funcionarios, al mismo tiempo que también ellos son presionados para que los mantengan en prisión.

Acaso por esta rebeldía, en la Rosada ya adelantan que Ballestero es uno de los “apuntados” para activar las denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura, después de la camarista de Casación Ana María Figueroa.