El Senado aprobó la ley de mercado de Capitales reclamada por Mauricio Macri y si bien hizo cambios menores mantuvo sus aspectos centrales como la comercialización de créditos hipotecarios.

Las únicas modificaciones impuestas por Argentina Federal, el interbloque de los gobernadores, fueron eliminar el plazo de 60 días que tenía el Senado para nombrar a los miembros de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la actualización de la reforma tributaria, que grava la compra venta de acciones.

El bloque de Pichetto sólo sumó atribuciones al Senado para nombrar directores e incorporó artículos de la reforma tributaria. Pero no tocó le mercado de letras hipotecarias, seguros y derivados, eje de la ley.
El texto retocado que deberá tratar Diputados fue avalado con 54 votos a favor y 10 en contra, 7 de los 8 kirchneristas (no estuvo la chubutense Nancy González, como tampoco los aliados puntanos), los progresistas Magdalena Odarda y Fernando “Pino” Solanas y la rionegrina Silvia Larraburu, que otra vez se desmarcó del bloque de su coterráneo.

Pese al temor del Gobierno, que evaluó un DNU con la ley si el Senado la cajoneaba, se sostuvo el corazón del proyecto, que es la creación de un mercado financiero con deudas hipotecarias y aseguradoras; y otro de derivados con fuertes protecciones, como la exención de la ley de quiebras.

En la apertura de sesiones, el presidente pidió estas herramientas para continuar con el crecimiento de las hipotecas, el peronismo del Senado lo entendió, pero no así Cristina Kirchner, que habló 45 minutos para justificar su rechazo.

“Lamento darles esta mala noticia pero esto no va a contribuir a ningún desarrollo productivo, porque este es un modelo de valor agregado financiero y de especulación. Nosotros no podemos seguir legislando títulos, tenemos que legislar normas”, protestó.

Y emparentó la venta de letras hipotecarias y sus derivados a la crisis subprime de Estados Unidos de 2008, que evocó con varias películas de Hollywood, aunque no siempre recordó los nombres.

Esto fue analizado precisamente este miércoles por el presidente de la CNV, Marcos Ayerra, en una entrevista que mantuvo con LPO en el marco del encuentro de LatinFinance que se desarrolló en esta ciudad y del que participó LPO como media sponsor (ver video).

“El mejor crédito para vivienda fue el Procrear porque fue para construir. La venta de usados sólo genera especulación y sino miren cuanto subieron las propiedades en dólares”, siguió Cristina que no dudó en elogiarse.

Luego, responsablizó al “inefable” Luis Caputo por la precisa reglamentación del mercado de derivados. Y cuestionó además la pérdida de poder de la Comisión Nacional de Valores, que ya no podrá intervenir empresas como habilitó la última reforma aprobada en 2012.

“Fue un cambio que se hizo en el recinto y lo votó Alfonso Prat Gay”, se defendió Cristina. No contó que Axel Kicillof, su entonces ministro de Economía, llamó al diputado Roberto Feletti para incorporar ese artículo. “No intervenimos ninguna empresa”, se protegió.

“Era la época de (el quebrado Banco) Lehman Brothers , pero si el artículo no se usa no tiene sentido dejarlo”, se justificó un rato después el jefe Argentina Federal Miguel Pichetto, que como en diciembre tuvo hablar después de la ex presidente y le dedicó luces y sombras. “Fue un gobierno atento a los más necesitados pero con una carga impositiva alta”, rememoró.

Exigió aumentar la actividad de la Bolsa de Valores “que da pena” y minimizó la venta de hipotecas porque “sólo se repaquetización una vez”, pero advirtió que “si sigue la inflación, lo que estará en riesgo son los créditos hipotecarios.

Ocurre que el producto estrella del mercado son los UVAs, que actualizaron su capital aun por encima de la inflación y el dólar.

Aunque los productos financieros de UVAs y seguros se actualizarán por Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el riesgo de incobrabilidad está latente y por eso el Gobierno evalúa un seguro a los deudores.

“Hay mucho ruido con la cédula hipotecaria pero fue el sueño de la casa propia con un 25 o 30% de los salarios. Y eso se recuperó hace dos años”, se jactó Luis Naidenoff, jefe del interbloque.

El oficialismo usó la mayoría de sus intervenciones para hablar del capítulo 1 del proyecto, dedicado a las Pymes (facilita las facturas electrónicas) y aprobado hasta por Cristina en la votación en particular.

“La mitad de las PyMEs tienen que financiarse con su propio capital y eso nos impide que podamos crecer”, sostuvo la tucumana Silvia Elías de Pérez. Nadie lo discutió. Ni la ex presidenta.