El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, finalmente dijo por escrito lo que el mercado le estaba pidiendo desde comienzos de año. En su Comunicado de Política Monetaria de este martes sugirió que está dispuesto a subir la tasa de interés si la inflación no comienza a bajar a partir del próximo mes. De momento, mantuvo la tasa de referencia de la economía en 27,25%.

“El BCRA considera que el actual sesgo de su política es adecuado en su escenario base en el que, una vez concluidos los impactos transitorios arriba mencionados, la inflación desciende al sendero buscado. El BCRA está listo para actuar, ajustando su tasa de política monetaria, si ello no ocurre”, dijo la autoridad monetaria.

Al respecto, Javier Alvaredo, director de ACM, destacó que: “El BCRA dijo que no tendrá problemas en actuar, es decir, en subir la tasa de interés en caso de ser necesario. El cambio en el wording es interesante de analizar, ya que hasta el momento la justificación se debía a por qué se detenía el proceso de baja de tasas y aquí abre una ventana a la posibilidad de que el BCRA suba las tasas de interés, lo que denota algún grado de reflexión en este sentido. Por otro lado, una suba de tasas de interés luego de haber recortado la misma en 150 bps desde el anuncio del 28 de diciembre podría ser visto como un retroceso en la forma de conducir la política monetaria”.

A su vez, la autoridad monetaria aseguró que no hay motivos por el lado de la economía real para que el dólar siga subiendo, por lo que sostuvo que el dólar no subirá en los próximos meses: “el nivel relativamente elevado del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA llevan a no prever, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso”, sostuvo la autoridad monetaria en su comunicado de hoy.

Como adelantó LPO, con el dólar mayorista por encima de $20,25, el dólar comienza a sumar presión a la inflación, que es precisamente lo que debe evitar si quiere convencer al mercado sobre su compromiso para que el año termine con 15% de inflación.

Por eso, el Banco Central lleva semanas “interviniendo para sostener el valor de la moneda, en la convicción de que una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría justificada ni por impactos económicos reales ni por el curso planeado de su política monetaria y que, de no evitarse, tendría el potencial de ralentizar el proceso de desinflación”, según sus propias palabras.

En efecto, este martes tuvo una participación vendedora en el mercado de divisas por 158,9 millones de dólares. Y de esta forma sumó erogaciones por 1924,2 millones de dólares en el mes.

“La intervención cambiaria, sin embargo, es un complemento y no un sustituto de la política monetaria. El BCRA considera que el actual sesgo de su política es adecuado en su escenario base en el que, una vez concluidos los impactos transitorios arriba mencionados, la inflación desciende al sendero buscado. El BCRA está listo para actuar, ajustando su tasa de política monetaria, si ello no ocurre”, agregó la autoridad monetaria.

Con 4,2% de inflación en enero y febrero de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec y 9,9% de inflación mayorista, los indicadores de alta frecuencia que monitorea el Banco Central de fuentes estatales y privadas “indican que la inflación núcleo de marzo se mantendrá en registros elevados”.

Aun así, con la inflación minorista en 25,4% anual y la mayorista en torno al 26,7% en febrero y sin perspectivas de mejora en marzo, “El BCRA considera que la aceleración de la inflación de los últimos meses es transitoria y que se debe a los fuertes aumentos en precios regulados y a la rápida depreciación del peso entre diciembre y febrero. En la visión del BCRA, una vez superados estos factores transitorios la inflación consolidará su tendencia a la baja”.