Domingo Cavallo sacudió este lunes no laborable con una serie de definiciones sobre la crisis del dólar y la compleja coyuntura económica, que confirman el anticipo exclusivo de LPO, sobre los consejos que le habría dado a Macri en un encuentro secreto que ambos se encargaron de negar.

Sin embargo, todo lo publicado por el ex ministro este lunes ratifica el contenido de la charla con el presidente, que dos fuentes al tanto de lo ocurrido, revelaron a LPO.

En su artículo, Cavallo respalda de manera enfática a Federico Sturzenegger y con elegancia -pero bastante claridad- le pide a Macri que nombre un ministro que conduzca toda la política económica y se abstenga de la tentación de reservarse para él ese rol último. Fue el trazo grueso de los consejos que le había dado al presidente, según reveló LPO.

En esa nota, también se destacó que para Cavallo ni Luis Caputo ni Nicolás Dujovne debían ser los que asuman ese rol, sino un economista -no dijo cual- que tenga “equipo”.

Cavallo sostiene que la falta de certeza sobre quien es la verdadera autoridad económica del Gobierno genera confusión en los operadores financieros y esto provoca los sobresaltos cambiarios.
“Los sobresaltos cambiarios de la semana pasada se debieron más a la confusión que genera entre los operadores financieros la aparente puja entre el Banco Central y la Jefatura de Gabinete (o quien sea la verdadera autoridad económica del gobierno, ¿el Presidente Macri, como lo era el Presidente Kirchner desde que asumió y mientras tuvo energía para hacerlo?; craso error si fuera así)”, señala Cavallo en el inicio de su artículo.

“Lamentablemente, la comunicación pública de la política macro-económica del gobierno no es buena, porque se ha hecho de la independencia del Banco Central y del modelo de política monetaria que persigue metas de inflación, una suerte de piedra filosofal, mientras hay indicios que el equipo económico razona con otros esquemas teóricos, que no se sabe bien cuales son, porque nadie los ha explicado con la precisión y convicción que el presidente del Banco Central ha explicado el suyo”, agrega, confirmando que tiene una visión positiva de Sturzenegger y no así de las áreas del Ejecutico en las que se framgmentó el manejo de la economía.

“Como consecuencia de la incertidumbre sobre cuál es la verdadera política macroeconómica del gobierno (en un sentido más amplio que el de política monetaria), muchos analistas y operadores financieros hablan de “quema de reservas” para referirse a la elevada venta de dólares que hizo el Banco Central. La venta de reservas no es otra cosa que el resultado de la decisión de quienes habían traído dólares a través de lo que se denomina el carry-trade, apostando a una gran diferencial entre la tasa de interés pagada por el propio Banco Central y la expectativa de aumento del precio del dólar para los plazos de las operaciones. Se trata de las mismas reservas que cuando entraron, deprimieron artificialmente el precio del dólar, sin que ayudaran, casi nada, a reducir la tasa de inflación”, agrega el ex ministro.

Y explica algo bastante obvio, que buena parte de la oposición parece ignorar: “No se puede hablar de “quemar reservas” cuando el Banco Central retira por montos equivalentes LEBACs que, en la práctica, son un activo tan liquido como la Base Monetaria y los depósitos a la vista en el sistema bancario. Quienes se rasgan las vestiduras diciendo que la intervención del Banco Central en el mercado cambiario es distorsiva, consideraban totalmente ortodoxo y consistente con el modelo de metas de inflación la acumulación de reservas que hizo el Banco Central cuando le compró al Tesoro los dólares de su endeudamiento externo y lo financió con emisión de LEBACs. ¿No era esa una intervención del Banco Central en el mercado cambiario?”.

Cavallo pide calma

“No hay razones para la alarma. Ni para el gobierno ni para la gente. Todavía es perfectamente posible lograr que se retome la tendencia a la baja de la tasa de inflación sin que se interrumpa el proceso de crecimiento de la economía, que, aunque tenue, siempre es mejor que una recesión”, apuntó.

Para luego sugerir a Macri lo mismo que le piden practicamente todos los economistas pro mercado. Que profundije el ajuste del gasto. “El gobierno tiene que dejar de hablar de metas cuantitativas de inflación, centrar su esfuerzo en controlar el crecimiento del gasto público primario, en términos nominales, no como porcentaje del PBI”, como hace el Ministerio de Hacienda.

El ex ministro cuestiona la decisión de Sturzenegger de la semana pasada de subir la tasa, porque esto podría enviarle al mercado el mensaje que se alienta el carry trade para sumar dólares prestados.
Para luego deslizar su primer crítica a Sturzenegger: “Es una pena que el viernes último, frente al nerviosismo que provocó la escapada del dólar, el Banco Central haya reaccionado con una suba de 300 puntos básicos en la tasa de intervención (o de LEBACs, que es prácticamente lo mismo), cuando no hay indicios de aumentos adicionales de la tasa de inflación”.

“Esta suba es tomada por los que se habían embarcado en la defensa a ultranza de la independencia del Banco Central, que habría sido vulnerada a partir del 28 de diciembre por la Jefatura de Gabinete (o por quien sea la verdadera autoridad económica, algo que no está claro), como un triunfo del Banco Central y una recuperación de su independencia. Arenga totalmente inapropiada en una confusa pelea que está en la nebulosa”, agrega.

Y explioca porque cuestionó esa decisión: “Semejante aumento de la tasa de intervención puede ser leída por los mercados como un regreso a la práctica de inducir carry-trade para conseguir entrada de dólares prestados al activo del Banco Central. Dólares que pueden llegar a repetir los dos episodios de sobrevaluación exagerada del peso que se observaron a lo largo de 2017. Los dos episodios, terminaron, como no podía ser de otra manera, con una escalada rápida del precio del dólar sin que, en el ínterin, el efecto sobre la tasa de inflación durante los meses de sobrevaluación haya sido significativo. ¿Se va a volver a esta práctica? ¡No lo puedo creer!”.

Para concluir: “El curso futuro de la inflación va a estar determinado fundamentalmente por el ritmo al que aumente el gasto primario del gobierno en términos nominales, el ritmo al que aumente el precio del dólar y el ritmo al que aumenten los salarios. Por supuesto, la desinflación aparecerá más lenta por el impacto de lo que resta ajustar de las tarifas de servicios, pero este efecto no se perpetúa en el tiempo”.

Y advertir finalmente: “Impulsar un plan de estabilización, sin acompañarlo con políticas comerciales pro-exportadoras, es muy peligroso. Hasta ahora, el gobierno no ha prestado suficiente atención a esta cuestión, salvo la eliminación de retenciones a las exportaciones. Basta observar que los reembolsos y reintegros a las exportaciones representan menos del 3% del valor de las exportaciones, cuando en la década de los 90 representaban, en promedio, el 10%, siendo que en aquella época no había impuestos a los ingresos brutos en las etapas intermedias de producción, no había impuesto al gas-oil, no había impuesto al cheque ni impuesto de sellos”.

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