Los megafondos de inversión norteamericanos BlackRock y Templeton ingresaron este martes una cantidad muy importante de dólares en el mercado local y contribuyeron así a ponerle un freno a la corrida, que pasado el mediodía estabilizó el dólar un escalón de casi un peso por debajo de los $25 que ayer el Banco Central había fijado como techo.

Fuentes del mercado confirmaron a LPO que BlackRock y Templeton pidieron que les abran la emisión de bonos en pesos a tasa fija (Botes 2023 y 2026) para auxiliar al Gobierno. Se comentaba incluso que detrás de la movida hubo algún guiño de la Reserva Federal, acaso activado tras la comunicación de Trump con Macri de este lunes.

Se trató de un rescate fuerte, ingresaron al mercado para suscribir estos bonos casi 3.000 millones de dólares, unos 73.249 millones de pesos.

La intervención de BlackRock y Templeton revela la mano del ministro Luis “Toto” Caputo detrás de la movida, ya que es un viejo conocido de este fondo tildado de “buitre”. De hecho, este fin de semana Caputo tomó las riendas del tema cambiario e impuso a Federico Sturzenegger la estrategia de este lunes de poner a disposición USD 5.000 millones con un dólar a 25, acaso un requisito que haya sugerido BlackRock para entrar.

Caputo abrió la licitación de los bonos en pesos a tasa fija (Botes 2023 y 2026) a pedido de los fondos BlackRock y Templeton, una medida sinuosa, pero que se justificó en la emergencia de la crisis.
La jugada de los USD 5.000 millones del lunes no terminó del todo bien y obligó al Central a terminar la jornada vendiendo USD 400 millones y al Banco Nación otros USD 200 millones, lo que despertó críticas a Struzenegger, que ahora se sabe empezó a quedar marginado de la operación sobre el mercado.

Por eso, este martes Caputo se aseguró un respaldo adicional con la inyección de otros USD 3.000 millones vía los fondos mencionados, que estuvo previamente acordada. ¿Qué fue más determinante para frenar la corrida? “Fue un mix de ambas acciones, pero la corrida se frenó cuando entró la plata de los fondos fue una señal de confianza muy contundente”, reconoció a LPO un experimentado operador del mercado.

Caputo fue este martes el gran ganador del Gobierno que estaba contra las cuerdas y logró salir airoso del doble desafío que le planteaba la corrida del dólar y el megavecimiento de USD 30.000 millones de Lebacs, que se renovaron en un 100 por ciento.

Sin embargo, todavía no está claro qué tan sostenible es esta calma y cuál es el interés real de estos fondos en sumarse a la jugada, ya que los bonos que compraron no son un negocio interesante: tienen un cupón de 16% y de 15,5% respectivamente. La tasa finalmente fue de 20% para el 2023 y 19% para el 2026 , una tasa para nada atractiva. Por eso, en el mercado analizaban que acaso detrás de la movida se jugó un interés “geopolítico” de sostener a Macri.

El fondo Templeton fue el suscriptor original de los bonos. Este fondo llegó de la mano de Gustavo Cañonero, un ex funcionario del FMI que es socio de Templeton en el Grupo SBS. Cañonero publicó hace dos días un sugestivo artículo en el que salió a despegar al FMI de la devaluación en curso -cuando es de público conocimiento que formaba parte de las exigencias del Fondo-, un discurso políticamente correcto que luego repitió el propio vocero del organismo.

Y el lunes por la noche participó del programa de Carlos Pagni, en la misma línea de tratar de aportar tranquilidad. Imposible no pensar que este raid mediático no haya sido parte coordinada de lo que ocurrió este martes.

Un día difícil en el mundo

La mañana comenzó con la reiteración del Central de mantener la megaoferta de 5.000 millones de dólares de reservas a un precio de la divisa $25, en medio de la presión que marcaban importantes devaluaciones de monedas emergentes, liderando la caída la lira turca y el rand sudafricano.

Sobre el mediodía y de manera sorpresiva -las licitaciones se anuncian con anticipación- Caputo anunció la reapertura de los dos bonos, en una jugada hecha a la carta para los fondos que se sumaron.