Mientras el kirchnerismo junta firmas para derogar la reforma previsional, en el Gobierno hay preocupación porque creen que, tras la devaluación, la nueva fórmula de jubilaciones se va a disparar y terminará agravando el déficit fiscal.

A contramano de lo que pide la oposición, en la gestión de Mauricio Macri crece el malestar porque ven que la reforma -que se trató en medio de un escándalo y les generó un importante costo político- terminará agravando el agujero fiscal y los terminará perjudicando, al menos en las proyecciones de este año.

Es que el sistema previsional es el principal motor de aumento del déficit fiscal y, según estimaciones privadas, el gasto previsional ya crece a una tasa cuatro veces superior al aumento del resto de las erogaciones.

La explicación para ese aumento es que la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, establecida en diciembre por ley, lleva a que los haberes se ajusten más en consonancia con la inflación, que terminará muy por encima de las proyecciones del Gobierno.

“Con la nueva fórmula, el Gobierno va a tener un costo fiscal que no previó en absoluto”, reconocieron especialistas a LPO. La explicación es que el secreto del ahorro fiscal de la reforma no estaba tanto en la composición de la fórmula sino en que se haya planteado en forma trimestral, con proyecciones basadas en la expectativa de una inflación a la baja, que finalmente va a terminar muy por encima de las metas de la Rosada.

En ese sentido, con la devaluación del ultimo mes, a fin de año con esta nueva fórmula se le terminaría ganando a la anterior. Es que la vieja fórmula -que el kirchnerismo quiere restablecer- era mejor para los jubilados si el PBI crecía, porque estaba atada a la recaudación. Como en el 2017 el país creció, con la fórmula vieja la primera parte del año los jubilados hubieran tenido un mayor aumento.

Sin embargo, a partir de mitad de año la situación cambia porque el PBI no crece, o crece muy poco. Entonces, a contramano de lo que esperaba el propio Gobierno, con la fórmula que impulsó Macri terminarían teniendo más aumentos que con la otra. Un ejemplo concreto de esto fue 2016, cuando las jubilaciones crecieron menos que la inflación porque fue un año de caída del PBI.

“La fórmula anterior, con la movilidad e marzo se tomaban las variables del año anterior. Y para la de septiembre se tomaba de enero a junio. En eso, como hay recesión, seguramente la recaudación se caiga. En septiembre se hubiera tenido una movilidad muy mala”, explicaron.

En ese sentido, desde el peronismo “dialoguista” dijeron a LPO que la estrategia del kirchnerismo de querer derogar la ley no tiene sentido para este año. “En la nueva fórmula, el primer aumento se dio con la inflación de julio a septiembre, pero ahora se termina el año con una inflación del segundo trimestre, que es por lo menos de 25, con las paritarias que están cerrando en 15%… La inflación aproximada anualizada terinará en 27% aproximadanemten. O sea que con el aumento anualizado del 27%, más el bono que se llevaron, terminan ganando más”, opinaron desde la oposición en diálogo con LPO.

“El año que viene dependerá de lo que pase con la inflación”, describieron y reconocieron que “a la larga si conviene pero no en la foto gorda en este año, no”.

Mientras tanto, el kirchnerismo quiere aprovechar el mal momento que atraviesa el Gobierno y este martes presentará en el Congreso las firmas que se juntaron desde enero para derogar la ley de “ajuste jubilatorio”, como la llaman en Unidad Ciudadana.

“El debate para nosotros no esta cerrado. Por eso presentamos el proyecto de derogación de la reforma provisional acompañados por mas de un millón de firmas”, dijeron desde Unidad Ciudadana a LPO, en una campaña que se llevó a cabo en todo el país y reclutó firmas incluso de argentinos que viven en el exterior.