La semana pasada se publicó una carta que le habían enviado los directivos de las cuatro entidades rurales nucleadas en la Mesa de Enlace al presidente Mauricio Macri para que aclare las versiones sobre la aplicación de retenciones.

En ese momento los dirigentes rurales esperaban una respuesta inmediata de Macri en medio del creciente malestar que se estaba generando en el sector por los rumores que ningún funcionario del Gobierno desmentía de manera oficial y contundente.

Sin embargo, según pudo saber este medio con diversas fuentes oficiales, el presidente no sólo no recibirá a la Mesa de Enlace, sino que tampoco tiene previsto contestar el pedido por lo que considera una reacción “desmedida” por parte de los dirigentes.

Es que, si bien Macri coincide con el campo y considera que las retenciones son un impuesto distorsivo, no le agradó que la mayoría de los dirigentes y productores salieran a cuestionarlo de manera severa por lo que, hasta ese momento, eran sólo rumores.

De hecho, el presidente fue el que decidió ponerle punto final al debate que había en la Casa Rosada en función de que una línea importante de ministros del Gabinete aún insisten con cobrarle derechos de exportación al agro y congelar la baja en soja.

Cuando el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, le comentó al presidente la posibilidad de la vuelta de las retenciones, el propio Macri eligió privilegiar su alianza con el campo y evitar darle la razón al kirchnerismo al menos en este tema.

Por este motivo, según cuentan las fuentes consultadas, a Macri lo enfureció que salgan en fila a criticarlo un sector al que él mismo los primeros días de mandato en 2015 les quitó las retenciones y les liberó las exportaciones permitiendo aumentar la rentabilidad.

“Macri asumió el costo político que le causó la corrida cambiaria y la consecuente de devaluación que beneficia al agro. Por esto entiende que las críticas de los dirigentes fueron totalmente desmedidas”, contó una fuente que recorre los despachos oficiales.

Si bien Marcos Peña dijo que por el momento no está previsto, aún no se descarta la posibilidad de que vuelvan a aplicar retenciones del 10% al maíz y al trigo y que los derechos de exportación en soja queden en un porcentaje fijo en torno al 30%.

Sucede que, a medida que pasan los días y se acerca el cierre de las negociaciones con el FMI, el Gobierno necesita, además de bajar los gastos internos, aumentar la recaudación para achicar de forma más acelerada el abultado déficit fiscal.

Los analistas de mercados, Javier Buján y Gustavo López, aseguraron a este medio que cobrándole derechos de exportación del 10% al trigo y al maíz, el Estado se aseguraría una recaudación de unos 750 millones de dólares en la próxima campaña.