Tras dos meses de audiencias con especialistas e invitados varios, los diputados comenzaron a debatir los proyectos para legalizar la interrupción del embarazo antes de la semana 14, que se tratará el miércoles próximo.

Un día antes debería haber dictamen y confiados en lograr el de mayoría, los diputados que promueven la ley confirmaron cambios al proyecto oficial de la Campaña a favor del aborto legal y gratuito.

“Hemos trabajado mucho en un proyecto de consenso que contiene muchas miradas”, anticipó Victoria Donda (Libres del Sur), una de las referentes de la Campaña en el Congreso, junto a Brenda Austin (UCR), Mónica Macha (FpV-PJ) y Romina del Plá (Frente de Izquierda).

Los que promueven la ley trabajan en un dictamen más suave. Se aclarará que el aborto es punible después de la semana 14, habrá consejerías para las mujeres y límites a la objeción de conciencia. Pelea por los votos esta semana.
En las últimas horas avanzaron dos correcciones que pueden acercar muchos votos, pero también recelo entre los abortistas.

Una sería aclarar que la penalización del aborto sigue rigiendo después de la semana 14 de embarazo.

Se cerraría así un debate sobre si conviene despenalizar la práctica o legalizarla. Con esta redacción, habrá un marco legal para interrumpir el embarazo en las primeras catorce semanas y un día después será un delito. También sería un delito cualquier obstrucción en el plazo legal.

Como adelantó LPO, el resto de los cambios fueron en su mayoría consensuados los primeros días y la principal es eliminar el artículo que habilita el aborto desde los 13 años.

No era más que la copia de un fragmento del Código Civil sobre la posibilidad que tienen los menores de decidir sobre su propio cuerpo. Para evitar protestas, no estará el dictamen final.

Sí habrá un capítulo sobre la objeción de conciencia, para anticiparse a una ley de culto que podría eximir a los médicos de aplicar las cirugías. Por eso le piden a los nosocomios garantizarlas con personal laico.

Otro retoque es sobre la posibilidad de interrumpir embarazos ante malformaciones, cuestionado por los organismos que defienden a personas con capacidades diferentes.El borrador aclarará que sólo se refiere a un diagnóstico de invalidez de vida intrauterina.

También incorpora conserjerías “pre abortos”, por si algunas mujeres quieren pensarlo mejor. Tendrán entre tres y cinco días reflexionar sobre su decisión.

Habrá artículos para avanzar en la educación sexual integral y precisar las facultades del Ministerio de Salud, que deberá garantizar la intervención.

El debate del plenario de comisiones tuvo momento momentos de tensión entre diputados, que se alistaron según su posición a favor o en contra del aborto, sin importar la fuerza política. Una escena inédita.

En Cambiemos había un clima pesado, por una foto de los legisladores que apoyan la ley que a sus pares le pareció provocativa, todavía sensibles con la exposición del ministro de Salud Adolfo Rubinstein.

Para calmar los ánimos, Mauricio Macri recibió a Daniel Lipovetzky y Carmen Polledo, macristas a favor y en contra del aborto; y el bloque emitió un comunicado por la noche alentando un debate limpio. “Las audiencias fueron muy respetuosas, tratemos de que siga así”, pidió.

La catarsis de los diputados tuvo discursos fuertes y quedó claro que muchos esperaron estos meses para sacarse las ganas.

“¿Quién va a hacer el aborto?”, provocó la puntana Ivana Bianchi, en contra de la ley. “No sigamos escondiendo la realidad bajo la alfombra”, le respondió Austin y evocó fragmentos de la convención constituyente de 1994 para negar cualquier colisión con la carta magna.

“Esto es un quiebre en la coherencia de nuestro ordenamiento jurídico. No vamos a cambiar nuestro voto cualquiera sea el maquillaje que le quieran poner al proyecto. La vida no es negociable y los indecisos, tampoco”, se quejó Carla Pitiot, del Frente Renovador, coordinadora del grupo de whataap de los antiabortistas.

Tuvo una mala noticia: por la noche, Felipe Solá confirmó que votará a favor, un voto más pero que todavía no es definitivo. Ambos bandos siguen adjudicándose entre 115 y 120 aliados y para garantizar la mayoría simple se requieren 129. Claro que si hay ausencias, pueden ser suficientes varios menos.

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