La histórica familia Perez Companc, una de las más ricas del país con una fortuna superior a los 1.500 millones de dólares, está atravesando una profunda reestructuración de los negocios que mantiene en el área de alimentos, a partir de la crisis que afecta la venta de bienes de consumo masivos y errores propios de managment.

Molinos Río de la Plata, la firma más importante del grupo, reportó una pérdida neta en su balance del 2017 de 187 millones de pesos. Mientras que en el 2015 sus ingresos superaban los 2.700 millones de dólares, el año pasado apenas llegaron a los 735 millones, casi una cuarta parte de lo facturado dos años antes.

“En todo contexto de crisis se intensifica el traslado a segundas y terceras marcas”, afirmó Damian Di Pace, especialista en consumo minorista de Focus Market, explicando el motivo de la caída de ventas de Molinos. Por ejemplo, según un informe de la consultora Kantar Worldpanel, las marcas que tuvieron el mayor crecimiento en el último año fueron la leche Armonía (71%) y la gaseosa Manaos (25%), “lo que demuestra la tendencia low cost que venimos registrando en Argentina durante el último año”, ratificó Federico Filipponi, director Comercial de Kantar Worldpanel.

Si bien muchas de estas empresas trabajan con segundas marcas, no logran compensar el costo que implica mantener una primera marca. “El gasto de presencia de marca en góndola, los repositores, la inversión publicitaria y el costo de distribución, representan erogaciones muy importantes que no se cubren con los bajos precios de las segundas marcas”, sostiene Di Pace.

Molinos está perdiendo segmentos importantes de mercado ante la competencia de segundas o terceras marcas más económicas. Además, arrastra un multimillonario juicio con la AFIP.
Al mismo tiempo, la necesidad de generar una intensidad promocional para poder competir baja mucho los márgenes de ganancia. En este sentido, muchas empresas fijaron aumentos en sus artículos de “precios cuidados” del 2,38% en abril -previo a la devaluación- con el compromiso de sostenerlos hasta septiembre. De acuerdo con una investigación de Focus Market, la diferencia entre el precio cuidado de un pan lactal con una marca con precio liberado es del 24,44%. Esta variación llega al 56% en galletitas y 22% en puré de tomate.

En medio de este complejo panorama, el titular de la compañía Luis Perez Companc -hijo de Gregorio, fundador del grupo y hoy ya retirado del negocio- recibió este lunes a Mauricio Macri para inaugurar la ampliación de la planta industrial de productos alimenticios Luchetti. En el acto, el presidente dio un fuerte respaldo a la familia Pérez Companc, al manifestar que “siempre ha apostado a la Argentina, al trabajo”.

Pérez Companc viene de cambiar a la plana mayor de Molinos y en otros negocios de su familia, luego de la compleja división de los negocios entre la histórica marca y el Pérez Companc Family Group.

En medio de esa delicada situación y al igual que sucedió con Mercadolibre, Macri respaldó a Molinos pese al juicio por $1.200 millones por evasión impositiva que está impulsado la AFIP y por el cual la compañía despidió a su famoso abogado Enrique Bruchou, dueño de uno de los estudios mas cotizados de la City.

Sin embargo, fuentes del Grupo Perez Companc le aseguraron a LPO que esta deuda impositiva es parte de un problema más profundo que afecta a la compañía por algunas decisiones que no rindieron lo esperado. “Las adquisiciones accionarias de la fábrica de pastas italiana Delverde y de la productora de aceite estadounidense California Olive Ranch (COR), son otros dos casos donde el grupo pierde fortunas”, informaron a LPO.

Pérez Companc no tuvo éxito en dos apuestas fuertes: La compra de la marca de pastas italiana Delverde y la fábrica de aceite norteamericana California Olive Ranch. Ambas empresas afrontan fuertes pérdidas.
En este contexto, el hijo del histórico Perez Companc planteó una agenda de crecimiento en las tres plataformas de negocios familiares: alimentos, agro y energía. A la inauguración de este lunes, se suma la expansión de su planta de molienda de soja en San Lorenzo, donde invirtió 65 millones de dólares.

En cuanto a la industria hidrocarburífera, el Grupo volvió al sector recomprando los activos de Skanska mediante la firma Pecom Servicios de Energía (PSE). El objetivo es hacer una apuesta fuerte por el desarrollo de Vaca Muerta, a fin de convertirse en la primera petrolera de capitales nacionales.

Paralelamente, PeCom buscará volver al transporte eléctrico, un sector que supo liderar en la década de1990 cuando estuvo 10 años al frente de Transener. Basado en ese know how, la empresa ha manifestado su interés de participar en la licitación de las acciones que Ieasa -ex Enarsa- posee en Citilec, empresa controlante de Transener, que sin embargo, desde el Gobierno confirmaron a LPO que se postergará hasta el año que viene.

Este lunes, el titular de Ieasa Hugo Balboa anticipó que la licitación de las acciones estatales recién se concretaría en el 2019, pero manifestó su total apoyo a la venta de la empresa, a pesar de las críticas provenientes de la Unión Cívica Radical (UCR).

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