La CGT anunció un paro nacional para el próximo lunes 25 de junio y rompió el diálogo con el Gobierno, que intentó evitar la medida hasta este martes.

El paro, de 24 horas, se lanzó en rechazo al rumbo económico del Gobierno y es la primera medida de fuerza en reacción al acuerdo con el FMI que cerró Mauricio Macri.

La medida no coincide con la convocatoria del sindicato de Camioneros y las CTA para este jueves 14, por lo que el conflicto en la calle se repetirá en sólo 11 días. Se trata de un duro golpe al Gobierno, que le dio máxima importancia al paro y debatió cómo frenarlo en la reunión de la mesa chica de este lunes.

El anuncio se hizo en la sede de Azopardo por el integrante del triunvirato Héctor Daer, acompañado por Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, quienes confirmaron que a la jornada de protesta se sumará la Unión Tranviarios Automotor (UTA), por lo que no habrá transporte público de pasajeros y el paro se sentirá con fuerza, ya que las calles porteñas quedarán vacías.

El Gobierno intentó frenar el paro con una reunión convocada para este mediodía en la sede de Trabajo y había aceptado elevar la pauta salarial en unos 5 puntos porcentuales, además de la promesa de liberar fondos para obras sociales. Pero rechazaba el resto de los puntos de la CGT: eximir del impuesto a las Ganancias al medio aguinaldo, suspender despidos por seis meses y desistir de los cambios más conflictivos de la reforma laboral.

Sin embargo, la CGT faltó a la reunión y frustró la maniobra del Gobierno con las obras sociales, pese a que como anticipó LPO Macri tenía preparado el decreto para liberar 3 mil millones.

Sobre ese punto, Daer advirtió que hace “4 ó 5 meses” que está demorado el pago de las obras sociales, por un monto de 30 mil millones de pesos.

“Los datos económicos y de empleo, los datos que tienen que ver con todo lo que afecta a los sectores más vulnerables se van afectando y cada vez son más alarmantes”, señaló Daer.

Schmid, por su parte, evalúo que desde la central le platearon al Gobierno “realizar correcciones que parece no estar dispuesto a aceptar”.

“Los sectores más vulnerables son los que sufren las políticas económicas del Gobierno. Le planteamos la situación de los despidos y el ministro de Hacienda nos dijo que ‘ellos no podían intervenir en el juego del mercado porque eso afectaría la creación de empleo. Estamos en las antípodas de esa posición”, apuntó el integrante del triunvirato.

El ajuste que se avecina por el acuerdo con el FMI también había preocupado a los empresarios de la construcción, que advirtieron que hay 430 mil empleos en riesgo si el recorte para cumplir las metas fiscales acordadas con el Fondo se hará en la obra pública.

En el Gobierno señalan que la obra pública para este año no se tocará, pero advierten que el año que viene será un escenario complejísimo para cumplir con la meta del 1,3% del déficit que pide el FMI. El interrogante que quedó tras el anuncio de la CGT es justamente si el Gobierno tendrá la capacidad política para implementar el acuerdo con el Fondo.

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