Silvia Lospennato, referente del bloque PRO, fue una de las militantes por la ley del aborto estos meses y cerró la sesión llorando, mientras mencionaba una a una a las militantes de la Campaña a favor de la interrupción del embarazo.

Lagrimearon junto a ella varias diputadas de otras bancadas, como Carla Carrizo (Evolución) y Lucila del Ponti, que se acercó a abrazarla y fueron tantas las que la siguieron que la votación se demoró hasta que todos llegaran a su lugar.

El resultado ya lo conocían todos y el PRO era tal vez la fuerza más fracturada por el tenso debate interno, con mayoría de diputados en contra de la ley dos que a último momento se volcaron a favor y definieron la suerte de la sesión.

Lospennato cerró la sesión abrazada y llorando con diputadas de todos los bloques. En el poroteo se peleó mano a mano con su amigo Massot. Negri tendrá la tarea de reconstruir el bloque.
Lospennato libró un duelo diario con su compañero Nicolás Massot, ambos laderos de Emilio Monzó, que fue testigo de la disputa y en algún momento temió tener que desempatar. No quería llegar a esa situación.

Massot jugó fuerte y logró contener a varios diputados en la negativa y ganarse la bronca del resto. “Hay códigos que se rompieron. Él es jefe de todos y no puede presionar tanto”, repetían algunos de sus rivales internos ocasionales, molestos por la incomodidad de sus pares.

Los diputados de diálogo más frecuente con la Casa Rosada pidieron los últimos días aflojar con la grieta. “El jueves debemos estar todos juntos porque se viene una época dura. Nadie tendrá derecho a tomarse algo personal”, advirtió uno de ellos a LPO.

El problema es que la tensión subió ante las amenazas personales que recibían los diputados a favor del aborto, anónimas pero muy fuertes, como escraches a la casa de la cordobesa Olga Rista.

Otra herida es Carmen Polledo, referente de las que votaban en contra y que tuvo un cruce con Lospennato en Comisión y anoche se la vio hablar mucho con Massot buscando explicaciones.

Mario Negri vivió con nerviosismo esas disputas internas y se prepara para la reconstrucción, en un escenario económico complejo que no permitiría fisuras.

Los radicales torcieron la votación con corrimientos de último momento, que dejaron en mala posición a los mendocinos Luis Petri y Federico Zamarbide, aunque los cruces no llegaron a tono personal como en el PRO.

Elisa Carrió no sumó armonía. Llegó tarde (en el bloque dicen que estaba de viaje) y quiso hablar cuando ya se había votado, suficiente para ganarse el repudio del kirchenrismo y de sus compañeras que peleaban por la ley. “La próxima me voy”, amenazó y nadie la tomó en serio.

Las frases de Lospennato aún resonaban. “Hoy la sociedad argentina no es la misma; en la Argentina al menos 50 mil mujeres por año son hospitalizadas a causa de abortos inseguros ¿50 mil de cuántas?”.

“Estamos hablando de una gran tragedia de salud pública que afecta a las mujeres en la Argentina. No podemos salir de este recinto sin una propuesta concreta de salud pública para las mujeres de nuestro país”.

“Estábamos hablando de aborto legal o clandestino. Quisieron apropiarse del concepto de defender la vida, pero en este debate solo hay una propuesta que defiende la vida y es la propuesta por la legalización del aborto”.

“Las mujeres no abandonaremos la calle, no nos volveremos a ocultar en el seno de nuestros hogares y sentiremos miedo; vamos a luchar por la paridad, cueste lo que cueste”.

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