Mauricio Macri celebró impulsivamente tras la clasificación de Argentina de manera agónica a los octavos de final del Mundial de Rusia.

“Gracias muchachos! Te quiero mucho Rojo querido!!”, minutos después del gol de Marcos Rojo contra Nigeria en San Petersburgo.

El presidente, como su gabinete y la mayoría de los argentinos, vivieron el triunfo como un desahogo tras una semana angustiante cargada de especulaciones sobre las peleas internas del seleccionado que dirige Jorge Sampaoli.

Como explicó LPO, tras la derrota contra Croacia del jueves pasado, en el Gobierno reconocían que el fracaso del equipo de Lionel Messi afectaría negativamente el humor social, en medio de una situación delicada en la que por el ajuste en curso empiezan a golpear señales de un mayor costo político para el Gobierno.

Pero la sufrida victoria contra Nigeria produjo el efecto inverso y en el Gobierno lo tomaron como un aliciente ante la situación económica que vive el país.

“Marcos Rojo hizo más por el gobierno que varios ministros”, dijeron, en tono irónico, desde el Ejecutivo.

Pese a que la tarde de los martes las pasa en la Rosada, Macri vio el partido en Olivos, adonde se dirigió esta tarde para cambiar la cábala: el partido con Croacia del jueves pasado lo había visto en Casa de Gobierno.

Fuentes del Ejecutivo aventuraron que el triunfo aportó distensión al Gabinete después de varios meses de recelo. Al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, lo gastaron por programar reuniones durante el encuentro “como si fuera europeo” e incluso ya lo apodaron “Sarasa”.

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