El 9 de mayo Marcelo Mindlin cerró la venta de la refinería Ricardo Eliçabe de Bahía Blanca. Su comprador, la holandesa Trafigura, decidió parar la producción el 11 de junio en desacuerdo con la política de precios del Ministerio de Energía y despidió a los 200 trabajadores de la planta. En solidaridad con los despedidos, desde la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles advierten que pararán la refinación en Campana y también podrán paralizar la producción gasífera de Tierra del Fuego.

La decisión del cierra de la planta a tan solo un mes de su adquisición fue de Patricio Norris, co-head de Oil Trading de Latinoamérica de Trafigura. En Argentina, la empresa holandesa es dueña de varias estaciones de servicio Puma y de un parque de tanques en Campana. Pero su dirección no está en el país. Tampoco sus oficinas de Recursos Humanos, que tienen sede en Uruguay.

En respuesta los trabajadores despedidos tomaron la fábrica hasta ayer, cuando levantaron la medida de fuerza cuando el Ministerio de Trabajo dictó la Conciliación Obligatoria para que hoy se reunieran representantes de la empresa y de los trabajadores. “De la empresa no fue nadie, no tienen gente en Argentina. En su lugar fueron tres abogados de un importante estudio jurídico a cumplir formalmente con la convocatoria, pero no hubo negociaciones ni propuestas”, explicó a LPO Gabriel Matarazo, secretario general de la Federación de Petroleros.

Las medidas de fuerza están respaldadas por Matarazo y también por Luis Sosa de Tierra del Fuego y por Pedro Milla, histórico dirigente de la refinería de Campana. Por lo que en solidaridad con los despedidos podrían detenerse en las próxima horas la refinería de Campana e incluso paralizar la producción de gas en Tierra del Fuego.

Para las empresas no integradas, como Shell, Wintershal o Trafigura -que solo son refineras de combustibles líquidos y no son productoras de crudo- en este momento el escenario es de tensión financiera: hay una distorsión del 25% entre el precio del combustible que cubre sus costos operativos y el costo de la materia prima y el precio actualmente vigente.

“Empresas como Shell también se ven muy afectadas por esta coyuntura, pero Shell sigue produciendo. No se entiende que frene la operación de una planta recientemente adquirida y que se deje sin trabajo a 200 personas. Se manejan con reglas del Medioevo. Es claramente una actitud irresponsable y antisolidaria de parte de la empresa en un país que necesita inversiones y en el que los precios de los combustibles se están actualizando”, agregó Matarazo.

Fuentes del sector aseguraron a LPO que el caso de Trafigura no refleja la situación de la industria porque es una empresa que busca marcar sus propias reglas de juego. “Fue la única que dijo que no podía producir con el barril de petróleo arriba de 50 dólares”, explicó una fuente al tanto de las reuniones entre petroleros y el ex ministro Juan José Aranguren.

Vale la pena recordar que el esquema acordado en aquel entonces era de 67 dólares por barril para este mes y 68 para el próximo con precios de los combustibles subiendo 3% por mes hasta diciembre. Tras la asunción de Iguacel, las naftas, sin embargo, subieron un promedio de 12%.

“La refinería venía produciendo a full cuando la cerraron. Por eso pedimos la intervención del intendente de Bahía Blanca, de los ministros de Gobierno y de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y del Ministerio de Energía de la Nación para que la planta vuelva a estar en funcionamiento y no generar desabastecimiento”, explicó Matarazo.

Tras un mes del cierre, el nuevo ministro Iguacel no ha dado lineamientos claros de cómo desea encarar este conflicto. Su antecesor era más de la idea de avanzar hacia la integración del sector por la ineficiencia de refinadoras y de la disposición de mecanismos de mercado que autorregularan la producción. Ahora, el flamante ministro deberá resolver si opta por permitir la reducción de la producción de combustibles de acuerdo a las leyes del libre mercado o si intercede y toma medidas para que se retome el funcionamiento.

Mientras que entre los petroleros no creen que el caso de Trafigura encuentre eco en otras empresas, entre los trabajadores no descartan que esta sea la primera refinería en caer por la política del Ministerio de Energía: “Puede ser un caso testigo, ¿por qué no? Yo no estoy en condiciones de afirmarlo. Por una cuestión coyuntural como esta, una refinera no cierra porque tiene costos de volver a entrar en funcionamiento. Esta es un actitud propia de un trader, no de una empresa petrolera”, aseguró el secretario general de la Federación de Petroleros.

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