Cristina Kirchner deberá cancelar deuda con acreedores privados por U$S7300 millones en lo que resta del año, de los cuales el más importante corresponde a U$S5900 millones del Boden 2015, el título público que vence en octubre.

Los restantes U$S1400 millones se componen de U$S180 de intereses del bono Par que el gobierno debe pagar en septiembre, U$S260 millones del Bonar, y U$S1000 millones del bono Discount y Global, que tendrán que abonarse en diciembre.

LPO analizó los números oficiales para dilucidar cómo es el perfil de deuda que la presidenta le ligará a su sucesor, en particular los vencimientos que deberán afrontarse en el 2016.

Los economistas consultados por LPO señalan que los desembolsos del útlimo cuatrimestre de 2015 no se sentirán en su totalidad sobre las exiguas reservas del Banco Central, que hoy cerraron en U$S33.494 millones.

Es que el fallo de Thomas Griesa que congeló los fondos del BCRA para pagos con legislación extranjera, desde el año pasado esa plata queda en las arcas de la entidad, por lo que no se siente en el stock de divisas.

Tal es el caso del Discount y el Par. Asimismo, aproximadamente el 40% del Bonar está en manos de la Anses, lo que también ayudará a Alejandro Vanoli a mostrar un resultado más favorable de las reservas.

Así, el Central cerraría el año con un stock de divisas que estará entre los 25 y los 27 mil millones de dólares.

En ese sentido, uno de los interrogantes que surgen ante este escenario es si el ministerio de Economía lanzará un canje del Boden para poder sobrellevar el pago con mayor holgura.

El gobierno también deberá afrontar durante el último trimestre un vencimiento de U$S500 millones con organismos multilaterales de crédito. Pero esta cifra es de esperarse que se refinancie automáticamente, como sucede habitualmente con esas entidades, que suelen habilitar un “roll over”.

“En varios de estos vencimientos el gobierno debe buscar el roll over”, comentó a LPO el economista del Frente Renovador Marco Lavagna.

Pero esos no son los únicos compromisos que tiene Cristina Kirchner antes de abandonar la Casa Rosada. También hay importantes montos en pesos que, al estar en manos del Central, se cambian por nuevas letras. Son los fondos que el Tesoro toma de esa entidad para financiar los gastos del gobierno.

Esto es lo que ocurrirá en noviembre y diciembre con los adelantos transitorios por el equivalente a U$S3500 millones y U$S9300 millones, respectivamente, de acuerdo a las planillas del ministerio de Economía.

El perfil de 2016

En tanto, el 2016 arrancará con una fuerte cancelación: la letra que Néstor Kirchner le dejó al BCRA hace casi diez años, cuando le pagó toda la deuda al FMI. En ese entonces, el ex presidente tomó U$S9.530 millones del Central y a cambio le dejó un título intransferible, que vence en enero del próximo año.

Como sucede con los compromisos intra sector público, los analistas también esperan que el sucesor de Cristina haga un mero intercambio de títulos, para no tener que desembolsar semejante cifra en un contexto cambiario que se vaticina adverso.

“No va a haber ningún problema en renovarla, basta con un llamado telefónico del ministro de Economía al presidente del BCRA y listo”, planteó un economista del PRO. “No hay ningún riesgo de que no pueda pagarse”, reforzó.

Lo cierto es que el 2016 luce bastante aliviado para el próximo gobierno, aunque el escenario varía dependiendo de si se llega a un acuerdo con los holdouts o no. Y si el gobierno sigue emitiendo títulos en pesos cuya amortización termina el año que viene.

En cuanto a los vencimientos de capital, los meses más comprometidos serán marzo y mayo. En el primer caso, por la cancelación de un Bonar en pesos por el equivalente a U$S1465 millones; y en el segundo, por los U$S2230 millones que habrá que abonar al Club de Paris, incluyendo los intereses.

Otros meses que aparecen complicados para el primer año de mandato del próximo presidente son septiembre y octubre, cuando tienen que pagarse otro Bonar en moneda local por U$S1.169 millones y, 30 días después otros U$S1000 millones de un bono “dólar linked”.

A esta cifra hay que sumarle las sucesivas ampliaciones que fue haciendo Axel Kicillof durante este año, que amplificaron varias veces los compromisos que habrá que afrontar en 2016, ya que la mayoría de esos títulos son a corto plazo.

“Kicillof cometió el error de no armar una curva con los bonos. Por el contrario, todo lo que lanzan vence el año que viene y así se va armando una bola”, cuestionó el analista ligado al macrismo.

También el próximo presidente desembolsará en intereses U$S936 millones en julio y diciembre correspondientes al Discount, y U$S178 del Par en marzo y septiembre, junto a los de los Bonar.

La consultora Econométrica estimó que en 2016 se destinarán U$S1000 millones para los bonos con legislación local, U$S3200 millones en organismos multilaterales de crédito y U$S1300 millones para los títulos con legislación extranjera.

A eso habría que sumarle los pagos bloqueados por Griesa por U$S2700 millones y otros U$S1000 millones para arreglar con los fondos buitre. Así, el año que viene los pagos en moneda extranjera, netos de las letras del Central y la Anses totalizarían los U$S9300 millones, de los cuáles “sólo” U$S2300 millones irán a manos de los bonistas, según Econométrica.

Por su parte, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal(Iaraf) estiró este último número a unos U$S2800 millones.

Fuente: La Politica Online