Córdoba no es una plaza fácil para ningún visitante, pero tratándose de River esa afirmación calza perfectamente. Belgrano es el equipo que peores recuerdos le trae al público Millonario, y hoy sumó un nuevo triunfo para alimentar el mote de “verdugo”. El Celeste sorprendió a River en el debut de Andrés D’Alessandro en su vuelta y le ganó 3-2 en el estadio Mario Kempes.

El partido no dio respiro. Por momentos fue un ida y vuelta constante y, por otros, con la ventaja local, una búsqueda frenética visitante que se exponía a la contra directa. River arrancó mejor y a los seis minutos Alario bajó un centro, habilitó de un cabezazo a Nacho Fernández que quedó mano a mano y con un zurdazo buscó el segundo palo: se encontró con un Olave brillante y salvador.

A los 11′ llegó la primera advertencia para River. Barovero también dijo presente con una tapada por dos. Primero sacando un cabezazo con un gran puñetazo y a la salida del corner que él mismo provocó, tapó un mano a mano muy rápido de reflejos.

Pero la arremetida celeste era demasiado para las impresiciones visitantes y a los 13′ Iván Etevenaux sacó un derechazo inalcanzable para decretar el 1-0 parcial en Córdoba.

A los 22 minutos la polémica se hizo presente y en un cierre a Fernández Diego Abal no vio penal, pedido por todo River. Sólo tres minutos después llegó el segundo de los locales: después de una buena pisada, Jorge Velázquez abrió el pie zurdo y dejó a Barovero sin chances, con una comba perfecta.

Pero el River de Gallardo no se caracteriza por darse por vencido rápidamente y sólo tres minutos después, Nico Domingo metió un bombazo desde afuera del área tras un rebote luego de un corner.

Los de Ricardo Zielinski se encontraron con demasiada ventaja sobre el final de los primeros 45′: Etevenaux llegó sólo a empujar un centro desde la izquierda: el arquero la tocó, pero no pudo evitar el 3-1.

El segundo tiempo arrancó con un monólogo de River, y Belgrano parado claramente para aguantar el resultado y salir de contra. Aunque los dirigidos por Gallardo se repetían en centros que los zagueros despejaban sin problemas, en uno de estos Alonso quedó sólo para cabecear, tras un fallo de los defensores que habilitaron al delantero de 37 años.

A partir de allí la tendencia se incrementó: River buscaba y Belgrano aguantaba. Bertolo y Alonso tuvieron sus chances para empatar, pero el Pirata cordobés a base de su buena defensa y criterio para contraatacar logró su objetivo: dejó sin invicto a River y sumó los primeros tres puntos del torneo.