A pesar del recambio, River salió con una actitud agresiva en el Monumental, en el partido correspondiente a la tercera fecha de la Zona 1 del campeonato doméstico. La debilidad de Godoy Cruz y el calendario apretado llevaron a que Marcelo Gallardo apueste por los suplentes.

El Millonario sólo tardó seis minutos para ocasionar la situación de riesgo más clara para abrir el marcador. La sociedad entre Gonzalo Martínez y Leonardo Pisculichi fue el recurso ofensivo más eficiente. El ex Argentinos buscó el palo más lejano de Rodrigo Rey y por centímetros no se concretó el gol. Fue un aviso del experimentado atacante.

Sin embargo la sorpresa se produjo por una desinteligencia defensiva. En una pelota parada, elaborada en la semana, Diego Viera enmudeció al Antonio Vespucio Liberti con su oportunismo. El juego rápido, la proyección de Guillermo Pol Fernández y la cortina de Santiago García colaboraron con la conquista del paraguayo. Los gestos de fastidio del Muñeco se relacionaron con el prematuro gol bodeguero.

Además, los errores de Sebastián Driussi y Nicolás Domingo le dieron la chance al Tomba de estirar la ventaja. El uruguayo habilitó a Jaime Ayoví, pero el ecuatoriano no supo definir ante la salida de Marcelo Barovero. Por Trapito, los problemas no aumentaron en el dueño de casa. Una situación similar a la que tuvo el ex delantero de Nacional, quien dilapidó un mano a mano por encima del travesaño.

Sobre la media hora, los de la banda lograron responder a los golpes que les brindaba el equipo mendocino. Un centro de Camilo Mayada encontró la cabeza de Iván Alonso, pero la notable tapada del ex Newell’s evitó el grito local. Además, la decisión de Germán Delfino de expulsar a Pisculichi por una patada sobre el volante con pasado en Boca complicó aún más el horizonte millonario.

Sin hacer los méritos suficientes, River consiguió igualar el pleito antes de irse al descanso. Por la calidad del ex Huracán, los porteños festejaron el 1 a 1 con un desahogo impensado. La acción iniciada por los centrales, trasladada por Mayada y terminada por Martínez selló un golazo en el entretenido espectáculo.

Como ocurre habitualmente, cada vez que Gallardo hace un cambio River se perfecciona. La salida de Nicolás Bertolo por Joaquín Arzura reparó los errores de la banda y las intervenciones del ex Tigre contribuyeron en la ofensiva. Sus combinaciones con Alonso y el Pity complicaron constantemente a la última línea de Godoy Cruz. El cabezazo al travesaño fue un claro ejemplo.

En el cierre de la noche, Sebastián Méndez también expuso sus credenciales al enviar a la cancha a Gabriel Carabajal en lugar de Fabrizio Angileri. Con un notable zapatazo el cordobés le puso cifras definitivas a la derrota millonaria. En el certamen que tiene como candidatos a los grandes, los representantes del interior no paran de sorprender. Sin dudas, a Gallardo no sólo le cayó mal el resultado, sino que su preocupación también se basará en la lesión que sufrió Andrés D’Alessandro.