La contradicción, al estar hecha de una enorme cantidad de dinero público, duele todavía un poco más.

Fútbol para Todos parecía ser a simple vista una suerte de milagro para los clubes afiliados a la AFA, un flujo casi inagotable de dinero de la Jefatura de Gabinete en forma de cheques, primero a cargo de Juan Manuel Abal Medina y luego en manos de Aníbal Fernández. La veeduría ordenada por la jueza María Romilda Servini de Cubría e integrada por el ex magistrado federal Alberto Piotti y los contadores Alicia López y Horacio della Rocca se convirtió desde julio pasado en una de las investigaciones más agresivas y meticulosas de los últimos años. Primero, la jueza congeló el manejo discrecional de los fondos recibidos por la AFA en una cuenta del banco Credicoop. Luego, secuestró los libros contables de más de veinte clubes y comenzó a investigar una trama de más de $50 millones en cheques sospechosos, con rastros hacia cuevas financieras y huecos como la Fundación El Futbolista, cuyas cajas de seguridad fueron allanadas con más de $2,1 millones de dólares.

Cada mes, los veedores entregan sus nuevos resultados un informe a Servini de Cubría. Lo que evidenció el reporte de octubre pasado fue inquietante. Della Rocca, López y Piotti ya sabían desde octubre cuáles fueron los clubes más favorecidos: Quilmes, ligado fuertemente al ex jefe de Gabinete Fernández y presidido por él, Independiente, cuyo presidente es el sindicalista Hugo Moyano desde julio de 2014 y Argentinos Juniors, liderado históricamente por Luis Segura, actual cabeza de la AFA y que hoy coquetea con el descenso en el torneo de transición tras trece partidos y apenas una victoria. A este favoritismo sólo había que ponerle un número.

El informe de octubre le mostró a Servini de Cubría cómo, hasta el 30 de junio de 2015, se le había adjudicado a Quilmes unos $65,3 millones en créditos de derechos de TV, con una asignación pendiente de $17,3 millones, lo que para el club ligado a Aníbal Fernández resultaba en $82 millones. Para Independiente, $87 millones en un cálculo similar. Para Argentinos Juniors, se asignaron $61 millones. Estos fondos, considerados como créditos, recaían en el rubro de “anticipos por futuras televisaciones” así como de “cesiones formalizadas por derechos de televisación”, entre otros rubros. La AFA, bajo esta mecánica, habría anticipado fondos en 2015 que recién colectaría en 2016.

Sin embargo, los veedores de Servini de Cubría descubrieron con gran asombro que, al 30 de junio de 2015, los clubes que más dinero tenían asignado eran los clubes que más dinero le debían a la Asociación de Fútbol Argentino. Y, a pesar de sus poderosos padrinos, esos clubes debían cada vez más.

En solo un año, desde 2014 hasta 2015, Independiente aumentó su deuda en $43,6 millones de pesos: pasó de $63,3 a $106,9 millones. Quilmes hizo lo propio con un aumento de su pasivo ante la AFA de $13,9 millones; de $56,4 a $70,3 millones. No son los únicos: de una lista de 20 clubes, solo San Lorenzo, River Plate, Colón y Gimnasia y Esgrima de La Plata redujeron sus deudas ante la Asociación. Todos los demás la aumentaron.Estudiantes de La Plata, de acuerdo a la información vertida por los veedores en el informe entregado a la jueza Servini de Cubría, se llevó el récord: pasó de deber $6 a $42 millones en solo un año.

Esta mañana, Luis Segura anunció que se bajaría de la carrera por la presidencia de la AFA. Aseguró no tener ganas, que no hay plata en la Asociación, por otra parte. “Falta plata porque fue a los clubes que se han llevado más dinero de AFA que el que le corresponde, es histórico”, respondió. Segura debería saberlo bien: entre 2014 y 2015, Argentinos Juniors aumentó sus deudas con la AFA en un 48%, de $49,8 a $73,9 millones. Un informe del diario Perfil reveló un pasivo total de $240 millones estimado en febrero último tras su gestión en el club de La Paternal.

El informe de octubre es, por lo menos, rico en precisiones. La memoria y balance de la asamblea del 22 de octubre del año pasado en el predio de Ezeiza, a cargo del contador Eduardo Spinosa, ex tesorero de la AFA y presidente de Banfield, marcó un pasivo global entre clubes y Asociación hasta julio de $995 millones, $241 millones más que en 2014. “Tenemos que explicarle a la gente que el fútbol no puede seguir siendo gratis”, dijo en una entrevista reciente. Banfield, según datos de la causa en el juzgado de Servini de Cubría, se convirtió en el segundo mayor deudor ante la AFA después de Independiente: su saldo de junio de 2015 es de $80,8 millones de pesos de cara a los $27,5 millones que debía en 2014, un aumento casi del 200%.

Hoy, los veedores elevan múltiples críticas, como la falta de auditoría interna en la institución y cheques que no son informados por la AFA al Juzgado Federal Nº1 a pesar del pedido expreso de Servini de Cubría. Una serie de pagos en septiembre a la Asociación de Técnicos y a la aseguradora El Surco por casi $4 millones no fue reportada y valió un fuerte llamado de atención. El informe de noviembre de 2015 no solo evidenció casi $5 millones congelados por embargos judiciales; se descubrieron, en plena auditoría de López, Della Rocca y Piotti, otros $4,3 millones enviados a cuentas sin identificar desde el Credicoop, frente a la acreditación en diciembre de $116,6 millones.

Hoy, el calor sobre la sede de Viamonte también viene por un carril diferente a Comodoro Py. La semana pasada, la AFIP denunció a la AFA y a varios clubes por una deuda de $330 millones en concepto de impuesto a las ganancias no depositado. De ese monto, $137 millones corresponden a apropiación indebida de tributos, es decir, retenciones que realizaron los clubes en el impuesto a las ganancias sobre jugadores de los planteles profesionales pero que nunca fueron ingresadas. De vuelta en el Juzgado Federal Nº1, los veedores posan su mirada no solo sobre puntos como la Fundación El Futbolista, sino también sobre las cooperativas que actuaron como financieras para el cambio de cheques..Para el 17 de este mes, se espera la indagatoria de Aníbal Fernández.