El futuro parecía adverso para las hermanas brasileñas Lohaynny, de 4 años, y Luana Vicente, de 6, cuando su padre, un traficante de drogas, murió en un enfrentamiento con la policía. Pero 16 años después, las hermanas son deportistas de élite y estrellas en ascenso en el bádminton, una disciplina que se juega poco en un país más conocido por el fútbol y el surf.

Por si fuera poco, la menor que ahora tiene 20, clasificó para competir en los Juegos Olímpicos de agosto en Río de Janeiro, una ciudad que no es solo su lugar de nacimiento, sino que también organizará las primeras Olimpiadas en América del Sur.

“Es la primera vez que Brasil competirá en el bádminton olímpico y soy la primera mujer elegida para participar”, dijo Lohaynny. Si bien Luana no alcanzó la posición del ranking para clasificar, está orgullosa de haber llevado a su hermana a practicar el deporte y de jugar dobles con ella. Juntas ganaron una medalla de plata en los Panamericanos del año pasado en Toronto.

“Cualquiera puede llegar hasta donde quiera”, dijo Luana, restándole importancia a las dificultades de sus primeros años. “Uno tiene que quererlo. Yo quería esto y trabajé muy duro para conseguirlo”, agregó.

En su niñez se mudaban frecuentemente con su padre para esconderse de la policía y de las bandas de drogas rivales en las conocidas favelas de Río. Tras su muerte, la madre de las pequeñas las llevó a Chacrinha, una favela en el norte de la ciudad.

Aunque las raquetas y las plumillas de bádminton son tan inusuales como la policía en algunas favelas, un entrenador había creado un programa para enseñar el deporte a los niños de la comunidad. Las hermanas se lucieron en la inédita disciplina.

Ahora viven en una casa pagada por la Federación Brasileña de Bádminton en Campiñas, cerca de San Pablo. Tienen un salario de la institución y acuerdos de patrocinio. Luego de practicar todo el día, ambas estudian. Ocasionalmente viajan a Río, donde su madre reside en un barrio de clase media, no muy lejos de la favela donde por primera vez tomaron una raqueta.

“Hay veces que no puedo creer que clasifiqué”, dijo Lohaynny. “Caeré en la cuenta cuando esté ahí con los otros atletas, cuando comience a competir”, concluyó.