Del mismo modo que en su debut ante David Graf, Yamil Peralta se bajó del cuadrilátero con los ojos rojos cargados de lágrimas, aunque en esta ocasión el sentimiento correspondió a la tristeza.

El combate ante Erislandy Savon fue tan duro como esperado. El cubano es un candidato a ganar la competición y cuando finalizó la velada el bonaerense le dio un abrazo con una frase alentadora: “Ahora ganá el oro”.

Con el nudo en la garganta que le generó el resultado, el de Tres de Febrero llegó al encuentro con Infobae emocionado. “Él ya me ganó, los jueces tomaron una decisión y hay que aceptarla. Ahora le deseo lo mejor”, dijo Yamil después de felicitar a su adversario.

Sin embargo, Peralta no ocultó su disconformidad con los jueces de la pelea, a pesar de que la decisión haya sido unánime. “Fueron favorables para el que tiene más peleas, es más conocido y tiene más banderas. Igual metimos buenas manos, ni a palos se la llevó de arriba”, analizó.

“No estaba en nuestros planes perder. Quería moverme y atacar, pero cuando estuve ahí dije: ya fue, vamos a cruzarnos”, advirtió el púgil que más expectativas había despertado en los albicelestes y agregó: “Él es muy rápido, todas las medallas que tiene demuestran que es un buen boxeador. Nosotros, los argentinos, estamos en ascenso y estos rivales nos sirven para seguir creciendo”.

De cara a su futuro, el oriundo de Caseros advirtió que “ahora toca lavarse la cara, secarse las lágrimas y seguir para adelante, porque la vida continúa”. “Sólo me queda apoyar a mis compañeros porque todavía hay dos medallas en juego. Ojalá podamos llevar alguna al país”, concluyó.