La desorganización total del fútbol argentino se pagó muy caro en los Juegos Olímpicos. Más allá de los contratiempos que tuvo Julio Olarticoechea para armar el plantel Sub 23, eran pocos los que esperaban que se quedara afuera tan rápido de Río 2016. Pero en Brasilia, la Selección solamente igualó 1-1 con Honduras y por diferencia de gol, dijo adiós a la cita olímpica.

Las peleas entre los jugadores argentinos con los hondureños es el final de una crónica anunciada. No es casualidad que el máximo referente Lionel Messi haya plantado su renuncia luego de otra frustración: la eliminación de la Copa América Centenario ante Chile, la segunda vez en poco más de un año. La conducción de los 11 que perdieron hoy en Brasil había recaído en un DT que sólo había demostrado buena voluntad, un trabajo comprometido con las “inferiores” de la selección, pero sin ningún pergamino.

Una AFA sin conducción, dividida y cruzada por denuncias de las peores prácticas y corruptelas es el paisaje que tienen los dirigidos por Olarticoechea. Tal vez, hayan sido apenas el síntoma de una enfermedad terminal que aqueja al fútbol argentino.

La salida de Gerardo Martino del Seleccionado, entrenador que tenía la lista de jugadores armada para afrontar los Juegos Olímpicos, generó una traba inesperada en el armado del plantel que debía viajar a Río de Janeiro. El equipo se quedó técnico mientras los dirigentes de la AFA intentaban encontrar un camino para salir de la crisis.

Los primeros pasos para encontrar un director técnico que viajará a Brasil los dio el vicepresidente de la entidad de calle Viamonte, Claudio “Chiqui” Tapia. El yerno de Moyano tomó la iniciativa y le pidió a Julio Olarticoechea, que en ese momento dirigía el seleccionado Sub 20, que se haga cargo de la la selección olímpica y arme una lista nueva de futbolistas.

El ex campeón del mundo tomó el mando del seleccionado pero tuvo que lidiar con las trabas de los equipos argentinos y europeos en el momento de la convocatoria. De una lista de más de 35 futbolistas, que había dado Gerardo Martino, solo nueve jugadores estuvieron presentes en el primer día de entrenamiento. El “Vasco” tuvo un sinfín de dificultades para armar el equipo que viajó a Río de Janeiro en búsqueda de una medalla.

Paulo Dybala, Matías Kranevitter, Emanuel Mammana, Luciano Vietto, Leandro Paredes y Ramiro Funes Mori, son algunos de los nombres le fueron negados a Olarticoechea cuando el debut en Brasil estaba cada vez más cerca.

“Hay buenos jugadores y buenos técnicos, falta orden”, fueron las primeras palabras del entrenador argentino luego de la eliminación frente a Honduras. Sus declaraciones retrataron la cadena de dificultades logísticas, administrativas y organizativas que afrontó la AFA, y afectaron directamente la participación del equipo argentino de fútbol en los Juegos Olímpicos.

El mismo resultado de hoy -un pálido 1 a 1- se había dado entre Argelia y Portugal, país este último que finalizó como puntero en el Grupo D y se metió entre los ocho mejores con el conjunto hondureño. Una frustración más para el fútbol albiceleste, tras las finales perdidas en las pasadas dos Copa América y las derrotas en los últimos certámenes juveniles.

El nuevo golpe impactó en los jugadores más jóvenes del seleccionado y en el propio entrenador, quién aseguró que no sabe cuál es su futuro aunque admitió que tiene contrato hasta marzo.

“Ojalá que esto sirva para comenzar una nueva etapa”, dijo Olarticoechea, visiblemente dolido por la eliminación. Siente que su equipo perdió por falencias futbolísticas pero también por una cadena de errores organizativos que tienen su origen en la anarquía en la que se convirtió la AFA en los últimos ocho meses.

En lo que respecta al partido, Honduras contó con una pena máxima a su favor, aunque Gerónimo Rulli se hizo gigante y desvió el tiro. En el complemento, bajaron a Jonathan Calleri adentro del área, pero fue Ángel Correa el que no pudo quebrar la valla del rival desde los 12 pasos y la historia permaneció en cero.

Los del Vasco comenzaron a jugar a contrarreloj y ante la desesperación, dejaron huecos en el fondo que costaron mucho. Gianetti derribó a Elis y esta vez Anthony Lozano no falló. Las piernas empezaron a pesar más para los chicos argentinos, que recién encontraron la igualdad en tiempo de descuento, a través de un tiro libre de Mauricio Martínez que se desvió en la barrera.

Los errores dirigenciales de una AFA afectada afectada por las distintas intervenciones y sin un rumbo claro, derivaron en el peor final para el equipo de fútbol olímpico. Después de 52 años, Argentina quedó eliminado en la fase de grupos de los Juegos Olímpicos. La última vez había ocurrido en Tokio 1964.