Las semifinales de la Copa del Rey se abrieron con el encuentro que protagonizaron Atlético Madrid y Barcelona en el Vicente Calderón. El choque de estilos propuso un partido dinámico que el Blaugrana abrió desde el vestuario.

La constante presión del Colchonero no fue suficiente para detener a la impactante jerarquía del Culé y la individualidad de Luis Suárez fue el factor principal del 1 a 0. El uruguayo se sacó de encima a Savić y definió con un toque sutil ante la salida de Moyá. La asistencia de Javier Mascherano contribuyó en la conquista del charrúa.

La superioridad catalana fue muy perceptible con el transcurso del espectáculo la diferencia se fue ampliando. Sobre la media hora Lionel Messi recibió una descarga de Iván Rakitic y buscó el ángulo más lejano del arquero. El rosarino le dio con los cordones y el violento disparo besó al poste antes de ingresar: golazo. Con el 2 a 0 a domicilio la llave comenzaba a cerrarse sin necesidad de una revancha.

En el complemento el conjunto de Diego Simeone cambió la actitud y las combinaciones entre Griezmann y Fernando Torres amenazaron a Cillessen. El francés y el Niño se mostraban más agresivos y las intervenciones del holandés evitaban el descuento. Sin embargo, a través de la pelota parada el Albirrojo consiguió achicar la brecha. Un centro pasado, un cabezazo de Diego Godín y una definición del ex Real Sociedad conformaron el 2 a 1 para ponerle suspenso a la eliminatoria.

Con la victoria catalana, el Atlético Madrid necesitará de una hazaña para conseguir el boleto a la final. Tras el compromiso de los capitalinos frente al Leganés por la Liga y el de el Barcelona contra el Athletic de Bilbao, los equipos volverán a verse las caras en el Camp Nou. El ganador jugará ante el Celta o Alavés. El panorama parece pintarse de Blaugrana.