Atlético Tucumán tuvo un problema en el vuelo de Guayaquil a Quito y el encuentro ante El Nacional corrió riesgo de no disputarse. El partido estaba pautado para las 21.15 y el reglamento contempla 45 minutos de demora. El Decano llegó casi una hora después y pese a la intención de no disputarlo, el equipo local aceptó jugar el partido “bajo protesta”.

Esto quiere decir que independientemente del resultado que se consiga, El Nacional elevará un reclamo a la Conmebol pidiendo por la clasificación. Misma postura podrá tomar Atlético por considerar que la demora se produjo por inconvenientes de la empresa que los trasladaba.

Como el plantel partió en otro vuelo con menor capacidad, parte de la utilería no llegó aún al estadio. Por tal motivo, Atlético Tucumán juega su encuentro con las camisetas de la selección argentina que se encuentra también en Quito disputando el Sudamericano Sub 20.

Sin embargo, la voluntad de El Nacional en un principio no fue la disputar el encuentro. Eduardo Favaro, entrenador del equipo, dijo que no aceptarían esperar “más allá de los cinco o diez minutos” posteriores a los 45 que marca el reglamento

Por su parte, Tito Manjarrez, presidente de El Nacional, expresó lo mismo que el DT: “No es culpa de El Nacional lo que está sucediendo. La Conmebol recomienda que por lo menos se deba estar 24 horas antes en la ciudad. Además, el reglamento dice que se puede esperar 45 minutos y la posición de El Nacional es que se respete eso”.

Desde el elenco argentino había optimismo. Mario Ávila, secretario de Atlético Tucumán, apenas llegó al estadio contó lo sucedido: “El vuelo ya llegó, lamentablemente tuvo un inconveniente administrativo. La empresa no tenía autorización para un vuelo de cabotaje. La gente de la empresa se enteró en ese momento. Gracias a Dios el plantel ya está viajando hacia el estadio. Yo creo que se tendría que jugar el partido. El reglamento también habla de un tiempo prudencial más además de los 45 minutos. Y lo podemos probar”.

Minutos después, Ávila confirmó que el partido se iba a jugar: “Te lo confirmo y el partido se va jugar. Será más demorado, pero se va a jugar. En 30 minutos más aproximadamente. Hablé con el presidente de El Nacional, quien también habló con nuestro presidente. Al principio estaba un poco intransigente, pero el partido se juega. Hay que agradecer la predisposición y el cambio de pensamiento del presidente. Ellos podrán jugar protesta y con justa razón”.

Hasta Luis Juez, embajador argentino en Ecuador, dialogó con Fox Sports y suplicó que los dirigentes de El Nacional tengan la buena predisposición para con su par argentino: “Estamos a mil, con motos y policías escoltados llegando al estadio. Estamos yendo a una velocidad increíble. Les pedimos que nos esperen, que vamos a llegar y que no tengan miedo”.

“Los jugadores están con la indumentaria del equipo y bolso en mano. Esto no es un problema de los directivos y jugadores de Atlético. Que la empresa no tenga los papeles no es la responsabilidad de ellos. Déjense de romper las bolas con el reglamento, hay cientos de argentinos que viajaron y esperan este encuentro. Lo hago en nombre de la embajada, del gobierno argentino y del pueblo que nos esperen. Que no nos vayan a ganar por una picardía”, agregó.

Por su parte, Pedro Larrea, uno de los futbolistas de El Nacional, contó cuál era la postura de los jugadores, que no coincidía con la manifestada por el entrenador y el presidente del equipo. “Nosotros queremos jugar. La mayoría, por no decir todos, queremos que lleguen”, dijo, en relación a los jugadores de Atlético Tucumán.

El argumento de los oficiales del aeropuerto de Guayaquil fue que el avión no estaba habilitado para operar en la aeroestación de Quito, que se encuentra a 2.800 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, el piloto, de nacionalidad chilena, aseguró que la aeronave, un Boeing 737, sí estaba certificada para operar en esa aeroestación.

Las autoridades del aeropuerto internacional “José Joaquín de Olmedo”, de la ciudad de Guayaquil, retuvieron durante casi tres a la aeronave que trasladaba al equipo tucumano. Finalmente, Atlético viajó en otro avión a Quito, aunque lo hizo sin varios dirigentes y cerca de 120 hinchas por falta de capacidad en la eronave.

Lo llamativo fue que minutos después del despegue, el Boeing 737 que salió de Tucumán fue habilitado para despegar, hecho que dejó todavía más confundido a los hinchas y dirigentes.