Si algo caracteriza a la AFA desde la muerte de Julio Humberto Grondona y el inicio de la sucesión del sillón de Viamonte luego de 35 años de mandato ininterrumpido es la incertidumbre. El río empieza a llegar al sitio donde desembocará, pero eso no lo hace más claro. Con una fecha de elecciones ya impuesta y una sola lista presentada, todavía no se sabe qué sucederá con los comicios.

Claudio Tapia fue el único candidato que cumplió con los pasos exigidos por la Asamblea Extraordinaria de hace semanas atrás que fijó la fecha de las elecciones para el 29 de marzo. Chiqui presentó 32 avales sobre 43 asambleístas posibles. El tiempo para ese procedimiento se cerró y el dirigente de Barracas Central se encaminaría a la presidencia.

Sin embargo, una serie de sucesos ponen realmente en duda lo que marcó la Asamblea Extraordinaria. En primera instancia, Tapia tendrá que superar el examen de idoneidad de la Conmebol que exigió la FIFA, un punto que generó el riesgo de desafiliación tras un comunicado que llegó desde Suiza para advertir que si no se cumplía esta exigencia iban a imponerse severas sanciones.

Tras aceptar el ingreso de la Conmebol en la determinación de la “idoneidad” de los candidatos, el tratamiento del ya famoso Artículo 87 del Estatuto se convirtió en una cuestión trascendental. FIFA dio potestad a la Junta Interventora de elegir entre dos opciones: posponer las elecciones para modificar el apartado o seguir con el curso normal pautado, con el detalle de darle poder a la Conmebol más allá de no estar en el nuevo Estatuto aprobado en Ezeiza semanas atrás. Entre medio, la IGJ ratificó la fecha de las elecciones.

Esta jugada política abrió la puerta a una negociación, en la que el sector de Tapia podría otorgarle un tiempo extra a los dirigentes que empiezan a aglutinarse en la oposición, con Marcelo Tinelli, Rodolfo D’Onofrio y Raúl Gámez como líderes, para terminar de conformar una lista que podría tener a Hernán Lewin (ex presidente de Temperley) como cabeza y así realizar unos comicios con otra opción en pos de darle una base de mayor legitimidad a quien resulte electo.

Mientras esto se sigue negociando a sólo 20 días de la que debería ser la fecha de la votación, Armando Pérez dejó su postura en diálogo con el programa Liberman en Línea: “No tengo intenciones en cambiar la fecha de las elecciones”. Una voz no menor teniendo en cuenta que es quien tiene en su mano la potestad para seguir el curso actual o generar una vertiente nueva.

Ante todo este escenario, la opción de última hora que surgió es la de buscar consenso desde ambos bandos para evitar las divisiones y conformar una lista de unidad que aparezca en las elecciones del 29. D’Onofrio podría ser el vicepresidente 2° y Tinelli tendría un cargo importante en las selecciones nacionales, además de comandar la Superliga.