Los primeros minutos generaron preocupación en Marcelo Gallardo, ya que sorprendentemente fue Quilmes quien contó con algunas aproximaciones debido a, principalmente, las desconcentraciones de algunos defensores de River.

Pero con el correr del partido, River hizo pesar la localía y justificó su posición en la tabla de posiciones a través de interesantes jugadas que tuvieron a Ignacio Fernández y a Ariel Rojas como cerebros.

La primera situación clara llegó a los 20 minutos, gracias a un tiro libre del “Pity” Martinez desde la derecha, que se fue apenas afuera.

Luego aparecería Fernández en dos oportunidades, con remates de media distancia. El ex mediocampista de Gimnasia primero probó de derecha y la pelota rozó el ángulo izquierdo del arquero Rigamonti. Sobre el final volvería a intentar, esta vez con su pierna más hábil, pero el disparo se iría desviado.

El segundo tiempo encontró a un River mucho más ambicioso desde el arranque, entendiendo que el triunfo de esta noche era vital para mantener la ilusión de los hinchas.

Las armas de ataque fueron las mismas que en la primera mitad, pero se sumó Moreira, quien mejoró su nivel y fue clave en el ataque por el sector derecho.

A los 26 minutos, Rodrigo Mora presionó en la salida de Quilmes, le robó la pelota a Orihuela y tiró un centro pasado para que Sebastián Driussi se la baje de cabeza a Lucas Alario, quien con empujó la pelota dentro del arco para desatar la locura en el Monumental.